A un mes de la muerte de Maradona en Tigre, siguen las incógnitas sobre cómo fueron sus últimas horas

La autopsia reveló que el astro futbolístico tuvo una agonía de entre 6 y 8 horas, y que no falleció de una muerte súbita. Además, una carta de la administración del barrio privado San Andrés podría arrojar una negligencia médica en su atención.

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Este 25 de diciembre se cumple un mes de la muerte de Diego Armando Maradona en el barrio privado San Andrés del partido de Tigre, de aquel mediodía que dejó atónita a la sociedad argentina y al mundo, más allá de la admiración o no que se pudiera tener por el astro. A un mes de ese 25 de noviembre, las incógnitas sobre su fallecimiento, como así también las polémicas que eso genera, siguen abiertas.

La justicia investiga posibles negligencias médicas, y a su vez la última autopsia realizada reveló que El Diez no falleció producto de manera súbita, sino que tuvo una agonía de varias horas antes de perder la vida minutos antes del mediodía de un miércoles que, en medio de un año signado por la muerte, quedará en la historia.

Según fuentes de la investigación, el informe pericial sobre la muerte Maradona determinó que no había rastro de alcohol o drogas en el organismo del futbolista. Sin embargo, sí se encontró la presencia de psicofármarcos como “venlafaxina, quetiapina, levetiracetam y naltrexona”.

Entre los datos más importantes que han revelado los peritos está el que asegura que no hubo muerte súbita y que la agonía en la cama donde descansaba se pudo prolongar entre seis y ocho horas. La autopsia determinó que el excapitán de la selección campeona del mundo en México 86 murió como consecuencia de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada” y descubrieron en su corazón una “miocardiopatía dilatada”.

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Esta información será determinante en la causa penal abierta a partir de las denuncias como la del abogado Matías Morla que indicaba una negligencia médica. Se refuerza la hipótesis de un delito por parte de los encargados de la salud de Maradona.

“Es tan importante lo que apareció como lo que no surgió de estos análisis de laboratorio, que a simple vista confirman que a Maradona le daban psicofármacos pero ningún medicamento para su cardiopatía”, dijo a Télam uno de los investigadores judiciales de la causa.

Fuentes médicas vinculadas al expediente explicaron a esa agencia que la venlafaxina es una droga antidepresiva que se utilizan para tratar trastornos de ansiedad; la quetiapina es un antispicótico también usado para cuadros de depresión grave y algunas adicciones; y el levetiracetam es un antiepiléptico que actúa sobre el sistema nervioso central y puede producir somnolencia y disminución de la capacidad de reacción.

Días después del fallecimiento del Pelusa, la investigación judicial imputó por homicidio culposo al doctor Leopoldo Luque, quién lo operó días antes antes de su muerte.

Otra de las protagonistas imputadas y que declararon en la causa abierta, fue la enfermera encargada del cuidado del Diego en el domicilio donde perdió la vida. Gisela Madrid, representada por el abogado Rodolfo Baqué, narró como fueron esos días y los problemas que tuvo para realizar su trabajo.

¿Negligencia medíca? La carta del barrio San Andrés a sus vecinos

El día que Maradona fue trasladado de la Clínica Olivos hasta el barrio ubicado en el Complejo Villanueva de Tigre, la administración del country les comunicó a los vecinos que en el lote que alquilaba el ex técnico de la Selección Argentina iba a haber estacionada una ambulancia, lo que finalmente no ocurrió.

Los fiscales que investigan las circunstancias de la muerte de Maradona, ya incorporaron al expediente ese comunicado que llegó el 11 de noviembre a los vecinos con el título “Presencia de Maradona en San Andrés” y al que tuvo acceso Télam.

“Estimados vecinos. Cómo es de público conocimiento, desde el día de la fecha, el Sr. Diego Armando Maradona es nuevo inquilino del barrio. Su llegada por la tarde, fue planificada y coordinada por personal de la Guardia, conjuntamente con la custodia personal de Maradona y la delegación policial de Villa La Ñata”, dice el primer párrafo de la comunicación.

“Afortunadamente no se registraron inconvenientes de ningún tipo, más allá del lógico revuelo por la envergadura del inquilino. El Sr. Maradona estará acompañado por sus hijas y familiares, así como de personal médico (una ambulancia permanecerá estacionada en el lote)”, dice el correo electrónico.

Ese dato que está entre paréntesis es el que ahora observan los fiscales, ya que quieren determinar quién le comunicó a la administración del country que iba a haber estacionada una ambulancia en el lote 45 y qué pasó que ello no sucedió. “Nos estamos preguntando si tenían un plan de internación más serio del que finalmente montaron y qué paso en el medio para que esa ambulancia que anunciaron que iba a estar presente, no apareciera”, dijo a la agencia de noticias uno de los investigadores judiciales.

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En otro tramo de comunicado a los vecinos, la administración de San Andrés también informó que iba a haber “uno o dos custodios que no podrán deambular por ningún lugar común del barrio, fuera de los límites del terreno particular”.

“El propietario articulará con el Consejo y su personal de custodia, todas las acciones que se consideren necesarias para que su estadía no represente una invasión desmedida a la seguridad y privacidad de los vecinos del barrio, ni al pretendido descanso que Maradona viene a buscar a nuestro barrio”, agrega el texto del correo electrónico.