Alertan por una invasión de ardillas en Escobar y Pilar

Los especímenes "de vientre colorado" son las que proliferan en la zona. Si bien la problemática no es nueva, en las últimas semanas se vieron con más frecuencia en barrios privados y espacios públicos de esos distritos.

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Una invasión de ardillas de vientre colorado, una especie exótica introducida en el país, se registra en el último tiempo en algunas regiones de la Provincia, como así también en zonas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y preocupa a las autoridades locales ya que pueden comerse cables de telecomunicaciones, atacar plantaciones o transmitir leptospirosis.

De acuerdo a lo que informaron desde el Ministerio de Ambiente de la Nación, en la provincia de Buenos Aires se han reportado en las últimas semanas daños en barrios privados de Pilar, Escobar y Luján donde están comiendo los cables de telecomunicaciones y las mangueras de riego.

Además, autoridades locales sostuvieron que las ardillas en estas zonas se encuentran desde hace más de 15 años y son consideradas una plaga, debido a que tienen una alta tasa de reproducción y no existen depredadores naturales.

Las denuncias por parte de vecinos de roturas de plástico de sistemas de riego y de cableado de fibra óptica, luz, teléfono, TV, vehículos, bombas de riego, como así también de techos en edificios y otros bienes materiales, son una constante, pero hay momentos en las que se dan con mayor frecuencia, como viene ocurriendo desde fines de abril a esta parte.

Estos animales también suelen hacer saltar los fusibles de los transformadores porque se electrocutan e incluso logran hacer agujeros en tanques de agua, donde se meten y mueren ahogadas.

Otra preocupación es que los roedores son portadores de la bacteria que causa la leptospirosis, una enfermedad infecciosa que puede causar daños en el riñón y el hígado, o incluso la muerte, si no se recibe un tratamiento adecuado. “Lo que no hay que hacer es tocarlas, llevarlas a la casa como mascota. Las ardillas son carismáticas, entonces es doble es desafío de alertar a la ciudadanía. Pueden causar lectospirosis con su orina”, aseguraron y concluyeron que “lo que buscamos es que que no avancen hacia más lugares porque afectan a la salud, lo económico y la biodiversidad”.

La ardilla de vientre rojo fue introducida en 1970 en la localidad de Jáuregui, partido de Luján, desde Bélgica, aunque son originarias del sudeste asiático. Inicialmente se trató de unos 10 ejemplares que fueron mantenidos en cautiverio en una estancia, pero algunos de estos se escaparon o fueron liberados, lo que dio origen a una población silvestre, que hoy se estima que alcanza los 100.000 ejemplares.

A mediados de abril, el Ministerio de Ambiente incluyó a las ardillas de vientre colorado en el listado de especies exóticas invasoras presentes en el territorio nacional, ya que, además de los distritos de la zona norte de la Provincia, también se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y otras provincias del país.

“Las especies invasoras son una de las principales amenazas a la conservación de la diversidad biológica. Sus riesgos asociados pueden aumentar debido al incremento del comercio mundial, el transporte, el turismo y el cambio climático. Muchas de las especies exóticas que se vuelven invasoras fueron trasladadas de manera intencional con fines como la producción y el aporte de insumos para la industria, la caza y su uso ornamental, como animales de compañía y otros”, explicaron desde la cartera.

Según aclararon desde el Ministerio, “lo principal es detener la curva de crecimiento, y para eso hay que poner en alerta a la gente, que avise a las autoridades apenas ven un ejemplar y ahí ya hay distintos métodos de control”.