Arenga, una CASA de teatro y cultura

Frente a la estación de tren de Acassuso, más precisamente en la calle Manzone 851, abrió sus puertas el Club Artístico y Social Arenga, un espacio de teatro y otras actividades artísticas y culturales, donde la premisa fundamental es que, en la visita, uno se sienta como en casa.

 

“Una arenga es un discurso o alocución entusiasta que busca levantar los ánimos y generar motivación o ímpetu. Y eso es justamente lo que genera el teatro en las personas: en el actor, al momento de subirse al escenario y encarnar un otro; en el estudiante, al descubrir una nueva visión sobre el comportamiento humano y sus propios modos de ser y sentir; y en el público, al emocionarse, sorprenderse e identificarse con personajes e historias vivas y en vivo. Por ello, creemos, el teatro es una Arenga”.

 

¿Cómo surgió Arenga?

[quote_left]Arenga, para mí, no sólo funciona como un espacio de aprendizaje y práctica del arte teatral, sino que representa una comunidad de personas que adopta al teatro como parte de su vida.”[/quote_left]En enero del 2013, después de 10 años ocupando distintos roles en Odiseia, el club de teatro de Martín Blanco, en Martínez, Lalo decidió probar suerte de modo independiente. Lo llamó a Nico, quien había sido compañero suyo en Odiseia y ya se había independizado el año anterior para darle clases a niños y adolescentes, y le propuso que fuera su asistente en algún que otro hipotético grupo que pudiera abrirse.“Acepté sin dudarlo, pero no sabíamos bien qué podía pasar”, recuerda Nico.

Consiguieron una sala de ensayo en Beccar, definieron los lunes y martes como los días de clase y buscaron difundir su propuesta entre amigos y conocidos. Para su sorpresa, en dos meses, lograron formar dos grupos de 15 personas cada uno y en abril comenzaron los cursos. En agosto abrieron un tercero en otra sala de Martínez y para diciembre se dieron cuenta que ya habían formado una comunidad tal que podía denominarse escuela de teatro, y que no tenía un nombre. Ahí fue que surgió Arenga.

En la misma época, debido al rápido crecimiento y a las dificultades operativas de tener que dar clases, ensayar y hacer las obras en diferentes salas y teatros alquilados de Zona Norte, comprendieron la necesidad de tener un espacio propio donde funcionar y centralizar todas sus actividades. “Sabíamos que el lugar tenía que combinar, al menos, cuatro factores: una ubicación estratégica, características edilicias funcionales para nuestras propuestas, un buen precio de alquiler  y factibilidad de que la municipalidad lo habilitara”, cuenta Lalo. Pero, hasta ese entonces, nunca se combinaban las cuatro.

Para principios de 2014, Nicole Leoni, que también había sido alumna de Lalo en Arenga, se sumó al proyecto como Asistente General de los diferentes grupos que ya juntaban más de 60 alumnos. Al mismo tiempo, Gaby Martínez Gazoni, novia de Bachu Bárcena, alumno y amigo de todos ellos, también empezó a estudiar junto a ellos.

Unos meses después, Gaby le contó a Lalo su sueño de armar un centro cultural y le consultó sobre la posibilidad de que fuera compatible con el proyecto del espacio propio para Arenga. “Al instante nos dimos cuenta que teníamos el mismo proyecto y que hacerlo juntos era conveniente para todos: nosotros ya teníamos una estructura intangible bastante sólida y ella podía aportarnos un aire fresco, un empuje y una eficiencia diferente a la nuestra”,relata Lalo.

Comenzaron a ver diferentes galpones, locales y depósitos para alquilar, pero no era fácil. “Durante un año, todas las mañanas, entraba a las páginas de internet para buscar locales en alquiler; debemos haber visitado más de treinta, pero nunca lográbamos encontrar uno que se adaptara a nuestra necesidad”, revive Gaby.

 

Una nueva Arenga, para un nuevo sueño

En abril de este año, el sueño finalmente se materializó en un local frente a la estación de Acasusso. “Nos comía la ansiedad y el escepticismo, porque como ya nos habíamos frustrado varias veces, no queríamos ilusionarnos de más”,explica Gaby. “Fue una locura: en dos meses conseguimos la habilitación, remodelamos y ambientamos el lugar”, se sorprende Nicky. Por su parte, Gaby agrega: “No sé cómo hicimos; va, en realidad sí: estando doce horas por día ahí adentro los siete días de la semana”.

[quote_right]Es un espacio donde ‘vale todo’, donde nada de lo que hacemos está mal, sino que todo es bien recibido y reutilizable.”[/quote_right] El 1 de agosto, Arenga abrió sus puertas al público con muestras de mitad de año en las que se presentaron monólogos, escenas y performances de los alumnos de la escuela. Hoy, además de los talleres de teatro que se realizan de lunes a jueves a la noche, los fines de semana hay funciones de obras actuadas, dirigidas o escritas por alumnos o profesores de la escuela. Por otra parte, la propuesta del espacio se amplió incorporando talleres literarios, de danza y movimiento expresivo, tango, folklore, pilates, yoga, reiki, meditación y otros.

Para el momento previo o posterior de todas las actividades funciona una cálida recepción ambientada como el living de una casa y dónde se puede tomar o comer algo. Según palabras de Nicky: “Literalmente es nuestro living: somos el Club Artístico y Social Arenga, CASA,  y todo lo que hacemos está pensando para que el que venga se sienta como en casa”.

Esa inexplicable sensación familiar, de cercanía, de compartir entre amigos,contagió a todos los que semana a semana toman clases en el espacio.

DSC_2920“Arenga, para mí, no sólo funciona como un espacio de aprendizaje y práctica del arte teatral, sino que representa una comunidad de personas que adopta al teatro como parte de su vida. Gente que elige todas las semanas explorar, jugar, conocerse y vincularse, desafiarse a sí mismo. Específicamente, Arenga me hizo re-descubrir el teatro, pasando de ser un hobbie a una verdadera vocación, y convirtiéndose así en mi segunda casa (o muchas veces la primera)”, cuenta Nacho Scorza, alumno de la escuela.

“Es un espacio donde ‘vale todo’, donde nada de lo que hacemos está mal, sino que todo es bien recibido y reutilizable. Personalmente me hace ser mejor persona. En nuestra CASA se desarrollan y estimulan habilidades de todo tipo: artísticas, espirituales y sociales”, agrega Ine Pierucci quien comenzó a tomar clases en 2014.

Por su parte, Coké Díaz Armas, asistente de uno de los grupos confiesa: “Hace 3 años formo parte de Arenga. En estos años crecí no sólo como actriz, también como persona, alentada y acompañada por un profesor que apuesta a más y a mejor, cuidando y queriendo a cada alumno”. Para Coké, sentirse protegida y cuidada facilita la vivencia del arte y genera “más ganas de encarar nuevos desafíos”.

“¡Arenga es mi lugar de disfrute! Con el tiempo la escuela se volvió mi casa y mis compañeros mi familia. ¡El teatro vive! Vive en los actores, en el director, en el público, se vive en Arenga”, concluye.

“Es un sueño cumplido”, confiesa Nico, que amplía: “Durante años, como alumnos o espectadores nos la pasamos visitando teatros independientes y centros culturales a los que les valorábamos o les criticábamos un montón de cosas, y siempre soñamos con armar un espacio propio dónde tener las mismas u otras virtudes y defectos”.  Por último, Lalo arriesga: “Somos una novedad: en Capital está lleno de lugares con propuestas similares y en Zona Norte muy pocos, pero creo que ninguno combina todo lo que combinamos nosotros”.

 

Como siempre, como en la vida, los sueños se transforman, evolucionan, se complementan, e incluso, en el peor de los casos, se desvanecen. Pero es necesario saber que depende sólo de nosotros lograr que esto último no suceda. Arenga es la casa en la que, ahora, nuevos sueños se entrelazan y crecen día a día, y la familia que lo integra sabe cómo contagiarlos. Habrá que visitarlo, para corroborarlo o negarlo.

 

Para comunicarte con Arenga, podés hacerlo telefónicamente al 47929804, vía mail a info@arenga.com.ar, o visitar el espacio ubicado en Manzone 851.