Chacarita: acumulación de errores, un presente que preocupa y un futuro incierto

Nota de opinión de uno de nuestros columnistas de Sólo Chaca analizando la gestión de la actual dirigencia.

chacarita cabeza agacha

Chacarita finalizó el año de igual manera que lo comenzó. Perdiendo. El Funebrero cayó en Santa Fe ante Atlético Rafaela por 2 a 0 y culminó la primera ronda en un puesto en el que acecha el descenso. Pero, este mal momento que se está viviendo en San Martín no comenzó este semestre y responde a una acumulación de desaciertos que viene sumando esta conducción del club. Llega el receso, y la posibilidad de reforzar el plantel antes de un semestre donde el club se juego quedar relegado en la B Metropolitana, categoría prácticamente amateur, como sucedió en junio del 2012.

En julio del 2016 la agrupación encabezada por Horacio Fernández, Pueblo Funebrero, logró quedarse con las elecciones y asumió oficialmente en el club. En aquel entonces, Chacarita al igual que ahora, se ubicaba en la Primera B Nacional, pero con un presente totalmente diferente al de hoy. Al finalizar la presidencia de Héctor “Tore” López, el Funebrero culminó la temporada en el segundo lugar por debajo de Talleres de Córdoba, quien fue puntero invicto. Y, con un entrenador como Walter Gastón Coyette que pregonaba un fútbol vistoso, que enamoraba y unía a la gente, con jugadores que sobresalían. Chacarita contaba con un gran plantel para dar pelea y ascender a la Primera.

Tras la asunción, la nueva Comisión, logró retener algunos jugadores claves de ese equipo subcampeón, caso Nicolás Oroz, Miguel Mellado y Germán Re, entre otros, y sumado a la única buena incorporación que se hizo hace plantel, Rodrigo Salinas. Desde la primera fecha hasta la última, Chacarita fue protagonista. Pese a sufrir diversos baches durante las 46 fechas que regaló el torneo de la Primera B Nacional 2016/17, el 30 de julio del 2017 el Funebrero ascendió a la máxima categoría del fútbol argentino luego de 7 años. Y, todo lo que en ese momento era felicidad, emoción, fue el comienzo de una caída que está claro dónde va a tener su fin.

Semanas después del tan ansiado ascenso, comenzaron los problemas: los directivos no lograron retener a las máximas figuras de ese equipo, como Nicolás Oroz y Rodrigo Salinas (goleador con 30 tantos). Salinas se fue al fútbol de Arabia Saudita y Oroz, volvió al club dueño de su pase, Racing Club, en donde tuvo escasos minutos en cancha. El inconveniente fue que lejos de suplantar estas salidas, se realizaron incorporaciones que no dieron resultado: Cristian Erbes (en pésimo estado físico), Ijiel Protti, Sebastián Gorga, Mateo Cardona, por citar algunos ejemplos. La pregunta se cae de madura.

Así, Chacarita comenzó a disputar el torneo de primera división 2017/2018. Y el arranque no fue fructífero. Tras hilvanar 7 derrotas (Argentinos Juniors, Talleres CBA, Boca, Independiente, Newell´s, Huracán y Olimpo), 2 empates (Tigre y Atlético Tucumán) y una sola victoria (Gimnasia LP), el entrenador, Walter Gastón Coyette junto a su cuerpo técnico decidieron pegar el portazo y bajarse del barco que tenía un destino de descenso.

El último partido de la primera ronda lo dirigió de manera interina Luis Marabotto, y fue triunfo ante Lanús por 3 a 0. Terminado ese encuentro, el presidente, Horacio Fernández prometió “refuerzos de jerarquía y un DT a la altura”. Pero quien llegó fue Sebastián Pena, de magras experiencias tanto en San Martín de Tucumán y en Guaraní Antonio Franco, ambas en el Federal A. Las incorporaciones que se prometieron jamás llegaron, y solamente logrando ganar dos partidos más (Vélez Sarsfield y Estudiantes LP), lo que era una crónica de una muerte anunciada que se terminó de efectuar. Chacarita descendió al B Nacional cuatro fechas antes de que finalice el certamen. Y si fuera poco el golpe, en Copa Argentina cayó ante Deportivo Maipú por 3 a 0, un equipo dos categorías inferior.

A la postre de este fracaso, el presidente de la Subcomisión de Fútbol, Gustavo Romero, presentó la renuncia.Su lugar fue ocupado por el propio presidente del club.

Para afrontar de vuelta el campeonato de la B Nacional, se contrató a probablemente quien sea el último ídolo que tiene la institución, Jorge Vivaldo. Y, casi repitiendo todo lo anterior (exceso de incorporaciones sin jerarquía), el fracaso iba a ser inminente. Al finalizar el año 2018 con derrota ante Mitre de Santiago del Estero y solo cosechando 12 puntos en 12 partidos, el “Flaco”, al igual que Coyette y Pena, dijo basta y renunció.

La historia continuó con un viejo conocido, pero sin experiencia, haciéndose cargo de un plantel profesional: Patricio Pisano, el ex ayudante de campo de Gastón Coyette.

Pisano sumó la misma cantidad de unidades que con Vivaldo a la cabeza. Pero, a diferencia de este, se le dio la continuidad. Nuevamente con numerosas incorporaciones se preparó el Funebrero para disputar la temporada de la ahora llamada Primera Nacional. Y, apenas en la tercera fecha tras una goleada sufrida frente a Ramón Santamarina en San Martín, Pisano renunció y la misma fue aceptada por la CD.

Luego de una serie de idas y vueltas la dirigencia contrató, a diferencia de las otras veces, un DT con espalda, con trayectoria y que dirige desde 1998: José María Bianco. Sin dudas, que la mano del “Chaucha” en momentos pareció encauzar la suerte del equipo. Al menos el Tricolor salió de la zona de descenso.

Hay un dato que es imposible de pasar por alto. Desde el torneo fatídico de la de Primera en 2017 hasta hoy, Chacarita solo ganó 14 partidos.

Llega el receso y una vez más la pelota la tienen los dirigentes, con un descenso acechando y la imperiosa necesidad de no volver a errar.