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Por Valentino Ultrera
De mayor a menor en Villa Maipú, el Funebrero igualó 1-1 ante San Martín de San Juan. Tras el gol tempranero de Fúnez, el equipo de Módolo reaccionó con un tanto de Leyendeker y dominó con autoridad todo el complemento, aunque la falta de eficacia en los metros finales le impidió celebrar ante su gente.
En una tarde donde la ansiedad por el debut se palpaba en cada rincón de Villa Maipú, el estadio de Chacarita Juniors se blindó con los colores tricolor para recibir al equipo en esta nueva ilusión. El ambiente, cargado de mística y sentido de pertenencia, dio el marco ideal para el inicio de la Zona B, con una tribuna que no paró de alentar desde mucho antes del pitazo inicial de Bruno Amiconi.
El arranque en Villa Maipú fue un baldazo de agua fría para el Funebrero. Apenas sonó el silbato de Amiconi, San Martín de San Juan sorprendió con una ocasión clara que encendió las alarmas en el arco de Bologna. El dominio visitante no tardó en capitalizarse: a los 12 minutos, tras una proyección profunda del lateral y un centro preciso, Fúnez apareció en el corazón del área para definir y poner el 1-0. En este primer tramo, a Chacarita le costó conducir el juego y se vio superado por un rival que manejó los hilos desde el vestuario, obligando al local a replegarse, mientras el Santo mandaba en el trámite.
Tras el impacto del gol, Chacarita logró sacudirse el dominio y disputó la posesión con otra determinación. La pelota parada fue la llave: a los 22 minutos, un cabezazo de Leyendeker, tras un centro de Cuevas, avisó que el local estaba en partido.
El premio al esfuerzo llegó a los 37 minutos: luego de una serie de rebotes en el área tras un envío aéreo, la pelota le quedó servida a Milton Leyendeker debajo del arco; el defensor no perdonó y sentenció el 1-1. El equipo de Módolo cerró la primera etapa con la moral en alto, recuperando la paridad necesaria para encarar el complemento con otra perspectiva.
Chacarita inició el complemento con una actitud arrolladora, decidido a llevarse por delante a San Martín de San Juan. En los primeros suspiros de la segunda mitad, el equipo local volcó su juego por las bandas, encontrando profundidad en los pies de Brian Calderara, cuyo centro permitió que Meléndez ensayara una volea desviada. A partir de allí, el Funebrero se adueñó por completo de la posesión y el protagonismo, asfixiando la salida de un Santo que se vio obligado a retroceder. Sin embargo, a pesar de ese dominio territorial constante, al conjunto de Módolo le faltó la estocada final: el equipo controló los hilos del partido, pero no logró concretar jugadas de peligro real para quebrar la paridad.
En el tramo final del encuentro, Chacarita demostró jerarquía y recuperó el protagonismo absoluto, sitiando el área de un San Martín de San Juan que resistía como podía. A los 33 minutos del segundo tiempo, un buen amague de Meléndez terminó en un remate desviado de Cuello, pero la más clara llegó a los 39 del complemento: tras un córner, Cabral provocó el rebote del arquero y Mottes la mandó por encima del travesaño. A pesar de manejar los hilos con autoridad y generar ocasiones nítidas, al Funebrero le faltó la lucidez necesaria para quebrar la paridad. El desgaste físico pesó en los minutos de descuento, sellando un empate que dejó buenas sensaciones desde el juego, pero un sabor amargo por el resultado.
El próximo domingo 22 de febrero, Chacarita volverá a ser local en su estadio para recibir a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, con el objetivo de sumar de a tres y pisar fuerte en el campeonato.



