jueves, noviembre 5, 2026
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Cierre de Fate: ¿Cuál será el destino del predio que la empresa tiene en San Fernando?

Tras el cierre de la histórica planta y el despido de unos 920 trabajadores, el grupo Madanes vendió 12,7 hectáreas del predio de la localidad de Virreyes.

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El predio que durante más de 80 años albergó la planta de Fate en San Fernando comenzará a transformarse en un centro de almacenamiento energético: tras el cierre de la fábrica y el anuncio de unos 920 despidos, la empresa vendió 12,7 hectáreas del complejo industrial a Aluar —firma del mismo grupo empresario— por USD 27 millones, con el objetivo de instalar allí baterías de litio que abastecerán a Edenor y Edesur en momentos de alta demanda eléctrica.

El grupo empresario encabezado por Javier Madanes Quintanilla avanza en una reconfiguración del histórico predio industrial de Blanco Encalada 3003, en la localidad de Virreyes. Según informó la compañía a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Fate vendió a Aluar una fracción de aproximadamente 12,7 hectáreas por un total de USD 27 millones.

La operación se firmó el 13 de febrero y fijó un valor cercano a USD 211 por metro cuadrado. El pago se realizará en pesos al tipo de cambio vendedor del Banco Nación del día previo a la firma. Se trata de una transacción entre partes vinculadas, ya que ambas compañías integran el mismo grupo económico, aunque mantienen estructuras societarias separadas —Aluar cotiza en Bolsa y Fate no—.

De acuerdo con la comunicación oficial, el área transferida “se encuentra vinculada actualmente a instalaciones que ocupa Aluar en su carácter de locataria y no afectan el área productiva de las instalaciones de Fate”. En ese sector funcionan oficinas administrativas, un centro de cómputos, el Centro de Capacitación de Carpinteros de la División Elaborados y otros espacios operativos.

El acuerdo incluyó una cláusula de retroventa por cinco años, que permite a Fate recomprar el inmueble mediante el pago de un adicional que varía desde USD 1,5 millones el primer año hasta USD 7,5 millones en el quinto. En la documentación interna se destacó que “este espacio de capacitación no sólo tiene valor operativo inmediato, sino también un impacto directo en la calidad, eficiencia y desarrollo de recursos humanos especializados”.

El proyecto contempla la instalación de una planta de almacenamiento con baterías de litio —mencionadas en reportes como de origen chino— que funcionará como soporte para Edenor y Edesur durante picos de demanda. La concesión se extenderá hasta 2036.

El Comité de Auditoría de Aluar intervino en la operación y concluyó que las condiciones “pueden razonablemente considerarse adecuadas a las condiciones normales y habituales del mercado, para operaciones similares celebradas entre partes independientes”, paso obligatorio en este tipo de transacciones entre compañías relacionadas.

La venta parcial del predio se conoció en paralelo al anuncio del cierre de la planta de Fate en San Fernando, que ocupa un total de 40 hectáreas y tenía más de ocho décadas de actividad. La empresa atribuyó la decisión a “cambios en las condiciones de mercado”, entre ellos la competencia derivada de la apertura de importaciones y un conflicto gremial prolongado.

El cierre dejó sin empleo a unos 920 trabajadores. Tras el anuncio, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 15 días y ordenó retrotraer la situación al estado previo mientras se desarrollan negociaciones con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA). El Ministerio de Capital Humano indicó que durante ese plazo las partes deberán abstenerse de adoptar medidas que alteren el normal desarrollo de las relaciones laborales. Sin embargo, los trabajadores cuestionan que esa conciliación no está siendo cumplida por la empresa. En marzo habrá una segunda reunión en el marco de la conciliación, para intentar acercar a las partes.

La transferencia de parte del predio confirma un reordenamiento patrimonial y productivo dentro del grupo Madanes: una porción del complejo industrial que albergaba actividades manufactureras pasará a destinarse al almacenamiento energético y a servicios asociados al sistema eléctrico metropolitano.

De este modo, el histórico establecimiento de San Fernando inicia una nueva etapa, marcada por el reemplazo de la producción de neumáticos por infraestructura energética, en un contexto de conflicto laboral y cambios en las condiciones del mercado industrial.