Conflicto con la UNLu por los terrenos cedidos al Municipio de San Fernando para realizar una reserva

La Universidad de Luján rechazó la cesión que realizó la AABE al Municipio de San Fernando para realizar una reserva ecológica. El municipio avanzará con la limpieza y asegura que los estudiantes seguirán utilizando el predio que estará mas cuidado y en condiciones. La historia del predio, la dos voces de un conflicto.

Reserva Natural Costa San Fernando 1

El pasado 20 de mayo, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) firmó un convenio con el Municipio de San Fernando a través del cual se le otorgó a la comuna el uso de los terrenos ubicados a la altura de la calle Almirante Brown, desde las vías del Tren de la Costa hasta el río Luján, con el fin de desarrollar un parque público y reserva ecológica, abierta a los vecinos, en continuidad con las ampliaciones realizadas en la costanera municipal en el último tiempo. 

Anoticiados de esto, la Universidad de Luján, responsable del que fuera el Instituto Nacional de Educación Física (INEF), rechazó el convenio firmado, considerándose legítima propietaria del predio y entendiendo el acto como una intromisión de la cual el rectorado no estaba siquiera notificado. A su vez, docentes y estudiantes expresaron también su rechazo a lo que consideraron una “usurpación” del espacio conocido entre los estudiantes como “Siberia”.

Desde el municipio respondieron a las acusaciones, diciendo que las acciones llevadas a cabo son lícitas y en beneficio de la comunidad ya que el predio será un parque publico abierto a todos los vecinos; que el ingreso al predio fue después de la firma de un convenio con sus propietarios, el Estado Nacional, y en un acuerdo previo con autoridades de la universidad, quienes hoy lo desmienten. 

A partir de allí, la polémica por la propiedad del predio, que tiene dos parcelas en los registros catastrales, una en el alto (de Libertador a las vías) y otra, la cedida al municipio, en el bajo (de las vías al río). Las versiones sobre las negociaciones previas, la discusión sobre si el predio está abandonado o que uso tiene en la actualidad, y una definición que estará en manos del gobierno nacional.

¿De quién es el predio? Un poco de historia

Según los documentos catastrales a los que pudo acceder QUE PASA, el predio sobre la calle Alte. Brown, entre la Avenida Libertador (al 1800) y el río Luján, perteneció a principios de siglo a la familia Quintana de Pearson Hale. La familia aristocrática posteriormente donó la propiedad al Ministerio de Educación de la Nación para que oficiara como la “Casa del Ministro” y de ahí el nombre de la edificación histórica que se encuentra dentro del predio, sobre la calle Alte Brown, llegando a la barranca. 

El Ministerio de Educación desarrolló en el predio el Centro de Educación Física Nro.13 (CEF) que luego pasó a llamarse Instituto Nacional de Educación Física (INEF). El el año 1993, en el contexto del proceso de achicamiento del Estado y descentralización de servicios, el Ministerio de Educación transfiere el INEF a la Universidad Nacional de Luján (UNLu). 

Pero para abonar más la polémica, en el convenio firmado el 15 de Septiembre de 1993, entre el Ministro de Cultura y Educación, Jorge Rodríguez, y el rector de la UNLu, Juan Busnelli, el Estado Nacional transfiere el INEF a la UNLu, pero las referencias del documento no dan precisiones catastrales, ni delimitan el inmueble, adjuntandose un plano que no incluye los terrenos desde las vías al río, justamente los que se encuentran en conflicto. A su vez, indican que deberá hacerse una subdivisión del terreno, para que “la Casa del Ministro” continué bajo la órbita del Estado Nacional. 

La Universidad de Luján hace uso de ese predio desde entonces, pero a 27 años de la firma del convenio, la transferencia no se finalizó y el titular legal de la totalidad del predio, según figura en los registros catastrales municipales y provinciales, sigue siendo el Estado Nacional. 

Las negociaciones entre el municipio y la universidad

Desde octubre de 1993, cuando la UNLu se hace cargo del predio, hasta la fecha no ha abonado las tasas municipales, acumulando deuda con el municipio de San Fernando de $41 millones, según informaron desde la comuna. En 1999 el edificio de la universidad y la Casa del Ministro fueron declarados patrimonio histórico y por lo cual la universidad reclama la condonación de la deuda, ya que los inmuebles históricos están exentos del pago. Pero el municipio sostiene que esta declaración afecta a la parcela superior y no a la del conflicto, que no posee edificación.

El secretario de gobierno del municipio de San Fernando, Luis Freitas dijo a QUE PASA que desde el comienzo de la gestión se vienen llevando negociaciones con la universidad para poder desarrollar un parque público en el predio con salida al río. Freitas asegura que en 2018, en una reunión de la que participaron el rector Antonia Lapolla, el actual Secretario de Extensión Universitaria, Pablo Alberti y ex diputados, el municipio presentó ante la universidad un proyecto. 

“Nuestros proyectos siempre incluyeron a la universidad, a sus alumnos, docentes y las actividades pedagógicas que realiza la universidad. Nos queremos hacer cargo del predio, abrirlo a toda la comunidad, conservando y mejorando los espacios donde se realizan actividades académicas, y condonando toda deuda con el municipio, de forma que puedan regularizar la situación del predio de arriba”, aseguró el funcionario de San Fernando, quien sostiene que siempre las autoridades de la UNLu mostraron acuerdo con el proyecto y que el municipio viene colaborando con la universidad, entre otras cosas, prestando hace mas de dos años una pileta municipal para la cursada, ya que la universidad tiene en reparación la suya. 

En diálogo con QUE PASA el rector de la Universidad negó que hubiera existido un acuerdo entre la universidad y el municipio, aunque reconoció haber participado de reuniones donde se habló “de palabra” sobre el proyecto. “Cuando nos dijeron que tenían intenciones de hacer algo con nosotros en nuestro predio, les dijimos que tenían que presentar un proyecto en el Consejo Superior. El rector no tiene atribuciones para aprobar esto”, afirmó Lapolla.

Desde el municipio aseguran que a pesar del acuerdo con la universidad, al no ser ésta la titular formal del predio, el proyecto también fue presentado al Ministerio de Educación y cuando el expediente pasó, en 2018, a la órbita de la AABE, se inició una solicitud en la Agencia. Finalmente, con el cambio de gestión, el expediente avanzó. Freitas asegura que la AABE dio aviso al Ministerio y que desde el municipio se reunieron con el Secretario de Extensión Universitaria, en la primera semana de marzo de 2020, comunicando que se iba a tomar posesión del predio. “Alberti se mostró nuevamente de acuerdo y dijo que la intervención desde ‘arriba’ les ahorraba problemas internos en la universidad”, aseguró Freitas.

Pero el rector Lapolla, ante la consulta de QUE PASA reafirmó que no existió acuerdo ni notificación de la toma de posesión que realizó el municipio el 20 de mayo. 

¿El predio está abandonado? 

En la comunicación inicial que hicieron las autoridades municipales y de la AABE de traspaso del predio se hablaba de un espacio “abandonado”. Esta calificación despertó la reacción de la comunidad educativa, donde a través de las redes sociales alumnos, docentes, ex alumnos organizados, salieron a defender la propiedad universitaria del predio y el uso que se le venía dando.

Para la universidad, el predio no sólo no esta abandonado sino que se realizan en él numerosas actividades. “Nosotros en ese predio además de las actividades propias de educación física y las prácticas algunos deportes como el rugby, estamos llevando adelante otros tipos de actividades vinculadas con investigación y extensión. Algunas investigaciones vinculadas con biología. Las actividades de la universidad no se desarrollan solamente en las aulas. Incluso dentro del profesorado de Educación Física está ‘vida en la naturaleza’, todo el tema de campamentos, que se realizan en ese espacio” aseguró el rector.

Desde el municipio defendieron la calificación: “Cuando hablamos de ‘abandono’ nos referimos a la falta de mantenimiento que ha tenido el predio durante décadas y el estado de deterioro en que se encuentra”, dijeron voceros y ratificaron que en el predio de casi 10 hectáreas, las pocas instalaciones no tenían ningún mantenimiento, que se encontraba lleno de basura (plásticos, botellas, autopartes, restos de construcción), que hallaron hasta la carrocería de un auto quemado. Además, que hay dos familias asentadas en el lugar, según cree el municipio, vinculadas a viejos cuidadores del predio.

¿Cómo sigue el conflicto?

“Nosotros lo único que tenemos para decirle al municipio es que no nos gustó nada lo que sucedió el 20 de mayo. Todo lo demás lo tenemos que arreglar con el Ministerio de Educación. Le vamos a exigir que le diga a la AABE que ese predio es de la UNLu. A partir de ahí, nosotros no tenemos ningún problema en sentarnos a negociar y ver que se puede hacer en ese lugar”, dijo Lapolla, aunque expresó su malestar con los dichos del municipio.

Por su parte, el municipio planea en esto días comenzar con la limpieza del predio y reafirma su voluntad para que todas las actividades desarrolladas por la universidad, sigan teniendo lugar allí, en lo que aseguran será una reserva ecológica educativa y un lugar de esparcimiento para todos los vecinos (ver nota).

La definición parece estar ahora en manos de las autoridades nacionales de la AABE y del Ministerio de Educación, en un escenario donde parece haber acuerdos sobre el uso futuro del predio, pero no tanto sobre quien tendrá la llave.