lunes, noviembre 2, 2026
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Cristina Kirchner no descarta volver a ser candidata: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”

En una entrevista con The Washington Post, la expresidenta dejó abierta la posibilidad de competir en las elecciones presidenciales de 2027 si logra revertir su inhabilitación judicial. También cuestionó al gobierno de Javier Milei, hizo una autocrítica sobre la gestión de Alberto Fernández, pronosticó una derrota electoral de Donald Trump y volvió a rechazar las acusaciones de corrupción en su contra.

Cristina Fernández de Kirchner no descartó volver a competir por la Presidencia de la Nación en 2027. En una entrevista concedida al diario estadounidense The Washington Post, publicada este lunes 2 de noviembre, la exmandataria dejó abierta la posibilidad de regresar a la actividad electoral si consigue recuperar sus derechos políticos, actualmente restringidos por la condena en la causa Vialidad.

“Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, respondió al ser consultada sobre una eventual candidatura presidencial. La declaración fue realizada desde su departamento de San José 1111, en la Ciudad de Buenos Aires, donde cumple una pena de seis años de prisión bajo arresto domiciliario y tiene una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

La entrevista, realizada por la periodista Marina Dias, fue la primera que concedió a un medio internacional desde que comenzó a cumplir su condena. Durante la conversación, Cristina Kirchner analizó el escenario político argentino, las razones que llevaron a Javier Milei a la Presidencia y las posibilidades de recuperación electoral del peronismo. También se refirió a Donald Trump, a la polarización política y a su situación judicial.

Las críticas a Milei y la autocrítica del peronismo

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el descontento social que permitió el triunfo de Javier Milei en 2023 y que, según la expresidenta, podría terminar afectando al propio Gobierno.

Kirchner sostuvo que una parte de los argentinos que respaldaron las promesas de cambio del actual presidente se encuentra decepcionada porque sus condiciones de vida no mejoraron. En ese contexto, cuestionó tanto la situación económica como las políticas oficiales dirigidas a los sectores más vulnerables.

“Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, afirmó.

Su análisis es que el malestar contra los dirigentes tradicionales, que contribuyó a la llegada de Milei al poder, podría trasladarse ahora hacia el propio oficialismo. La expresidenta vinculó ese posible desgaste con las dificultades económicas que enfrentan los votantes y con las expectativas que habían depositado en las promesas de transformación.

Sin embargo, también reconoció responsabilidades del peronismo en la derrota electoral de 2023. Al analizar el gobierno de Alberto Fernández, durante el cual ocupó la Vicepresidencia, admitió un deterioro de la cultura del trabajo y de la valoración social del esfuerzo laboral.

“Se produjo un colapso en la cultura laboral”, reconoció.

“La gente se dio cuenta de que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno”, explicó.

Esa contradicción, según su interpretación, contribuyó a erosionar la confianza en el gobierno del Frente de Todos y a generar condiciones favorables para el crecimiento de Milei.

La expresidenta también reconoció que la inflación, el deterioro de los salarios y el aumento de la pobreza durante la administración anterior formaron parte del escenario económico que llevó al peronismo a perder el poder.

En cuanto a las posibilidades de recuperación de los sectores progresistas, planteó que no alcanza con cuestionar a los gobiernos surgidos del descontento social. Consideró necesario comprender las razones que llevaron a los ciudadanos a respaldarlos y formular alternativas capaces de responder a sus necesidades.

En particular, destacó que las propuestas deben resultar creíbles para los votantes y ofrecer soluciones concretas frente al costo de vida, las dificultades de ingresos y el endeudamiento de las familias.

Su pronóstico sobre Trump y el futuro de la derecha

Cristina Kirchner también dedicó parte de la entrevista a la política internacional y, especialmente, a las elecciones legislativas estadounidenses previstas para este martes 3 de noviembre.

La expresidenta pronosticó una derrota electoral para Donald Trump y el Partido Republicano, y vinculó esa posibilidad con el desgaste de los gobiernos de derecha que llegaron al poder canalizando el rechazo hacia las fuerzas políticas tradicionales.

“Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, afirmó.

Kirchner también expresó su expectativa de que los resultados estadounidenses abran una etapa más favorable para los movimientos progresistas.

En ese contexto, reflexionó sobre los ciclos históricos y rechazó la idea de que las derrotas políticas determinen definitivamente el futuro de los movimientos populares.

“La historia no se escribe en línea recta”, sostuvo. “Hay avances y retrocesos. Pero la gente siempre regresa”.

Su interpretación es que las fuerzas progresistas pueden atravesar períodos adversos y luego reconstruir sus posibilidades de disputar el poder. Esa perspectiva también fue vinculada con el futuro del peronismo argentino y las elecciones presidenciales de 2027.

La condena, las críticas a la Justicia y el reclamo ante la ONU

La situación judicial de Cristina Kirchner ocupó otro tramo importante de la conversación. La expresidenta volvió a negar haber cometido delitos en la causa Vialidad, por la que fue condenada a seis años de prisión e inhabilitada de manera perpetua para ejercer cargos públicos.

“Dime dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto”, afirmó al rechazar las acusaciones de corrupción.

También atribuyó su condena a razones políticas, vinculadas con su trayectoria, las políticas implementadas durante sus gobiernos y su negativa a someterse a los poderes establecidos.

La expresidenta presentó así su condena como una consecuencia de sus enfrentamientos políticos con sectores de poder, una interpretación que forma parte de su defensa y no modifica el carácter firme de la sentencia dictada en la causa Vialidad.

En paralelo, Cristina Kirchner y su abogado brasileño, Rafael Valim, recurrieron al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para denunciar presuntas vulneraciones de sus garantías procesales.

La presentación sostiene que durante el juicio se afectó su derecho de defensa, que se le impidió utilizar pruebas relevantes y que fue responsabilizada por decisiones tomadas por otros funcionarios.

Valim, quien también participó en la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva, explicó que el objetivo es conseguir que la expresidenta recupere sus derechos políticos y pueda volver a postularse a cargos públicos.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU puede examinar posibles incumplimientos de obligaciones internacionales de la Argentina, pero no tiene facultades para anular directamente una sentencia de los tribunales nacionales.

La restitución de sus derechos políticos es, precisamente, la condición que Kirchner mencionó al hablar de una posible candidatura presidencial para 2027.

La polarización política y la necesidad de convivencia democrática

Otro de los asuntos abordados fue la creciente polarización política en la Argentina.

Cristina Kirchner cuestionó las dificultades para gobernar racionalmente una sociedad profundamente dividida y planteó qué posibilidades de convivencia existen cuando una mitad de la población considera que la otra mitad debería desaparecer.

La expresidenta relacionó esa reflexión con sus estudios de chino y con una perspectiva de la filosofía oriental, en particular la noción del yin y el yang.

Según explicó, esa concepción permite pensar la existencia de fuerzas opuestas que, lejos de excluirse necesariamente, pueden coexistir y complementarse.

La dirigente contrastó esa perspectiva con las dinámicas de confrontación de la política occidental, donde frecuentemente prevalece la intención de derrotar por completo al adversario.

Su reflexión apuntó a los obstáculos que genera la polarización permanente para construir acuerdos y sostener una convivencia democrática entre sectores enfrentados.

Su vida bajo arresto domiciliario y el consejo de Lula

La entrevista también permitió conocer algunos aspectos de la rutina de Cristina Kirchner desde que comenzó a cumplir su condena en el departamento del barrio porteño de Constitución.

La expresidenta contó que realiza actividad física cuatro o cinco veces por semana, estudia inglés y chino para mantener activas sus capacidades intelectuales, dedica tiempo a la lectura y sigue la actualidad política nacional e internacional.

También explicó que una de las principales dificultades de su situación es la imposibilidad de mantener un contacto habitual con amigos y colaboradores políticos, debido a las restricciones impuestas a las visitas.

Según las condiciones de su detención recogidas en la entrevista, puede recibir visitas durante cuatro horas semanales, distribuidas en dos días, con un máximo de tres personas por encuentro.

Además, manifestó su preocupación por la posibilidad de que sus comunicaciones telefónicas sean monitoreadas, lo que también condiciona sus conversaciones políticas.

Durante la entrevista recordó el respaldo de Lula da Silva, quien atravesó un período de encarcelamiento en Brasil antes de que sus condenas fueran anuladas. El presidente brasileño la visitó durante su arresto domiciliario y, según contó Cristina, le aconsejó: “Haz ejercicio y no te deprimas”.

La expresidenta explicó cómo afronta su propia situación y por qué considera que su detención responde a motivos políticos.

“Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos”, afirmó.

La entrevista se desarrolló mientras manifestantes que participaban de una protesta contra los recortes educativos del gobierno de Milei se concentraban frente al edificio donde vive la expresidenta. Desde allí, algunos seguidores reclamaron su regreso a la Presidencia.

Cristina Kirchner salió brevemente al balcón para saludarlos y luego regresó al departamento, donde continuó la conversación con la periodista.