La cuenta regresiva ya está en marcha. Este miércoles 1° de abril, si las condiciones lo permiten, la NASA llevará adelante el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada que volverá a orbitar la Luna en más de 50 años. En ese contexto, Argentina tendrá una participación destacada a través del satélite Atenea, un desarrollo nacional en el que intervino la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
El lanzamiento está previsto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con una ventana que se abrirá por la tarde —alrededor de las 19.24 hora argentina— y que podría extenderse hasta el 6 de abril en caso de reprogramaciones. La misión tendrá una duración aproximada de diez días y llevará a cuatro astronautas a realizar un vuelo alrededor del satélite natural, superando incluso distancias alcanzadas en misiones anteriores.
En ese escenario global, la participación argentina se da a través de Atenea, un microsatélite tipo CubeSat de 12 unidades (30 x 20 x 20 centímetros), que será liberado durante la misión y operará en una órbita más allá de la terrestre baja. Se trata del único desarrollo latinoamericano seleccionado para formar parte de Artemis II, entre propuestas de más de 50 países.
Qué es Atenea y para qué servirá
El satélite fue desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con un entramado de instituciones científicas y académicas: la UNSAM, la Universidad Nacional de La Plata, la UBA, la CNEA, el Instituto Argentino de Radioastronomía y la empresa VENG.
Su objetivo principal es validar tecnología espacial en condiciones reales de vuelo en el espacio profundo. Entre los experimentos que llevará adelante se encuentran la medición de radiación en distintas órbitas, la prueba de sensores fotomultiplicadores de silicio, la obtención de datos de navegación satelital en altitudes inéditas y la evaluación de sistemas de comunicación de largo alcance.
Estos ensayos permitirán mejorar el nivel de desarrollo tecnológico de componentes clave para futuras misiones espaciales, tanto en telecomunicaciones como en navegación y protección frente a radiación.
El rol de una universidad del conurbano en el proyecto espacial

Dentro del desarrollo del satélite Atenea, la Universidad Nacional de San Martín tuvo una participación concreta en una de las cargas útiles del dispositivo, a partir del trabajo de equipos vinculados al LabOSat. Allí se desarrollaron sensores fotomultiplicadores de silicio (SiPM), una tecnología orientada a explorar nuevas formas de comunicación mediante luz visible en entornos espaciales.
“El proyecto lo disfruté de punta a punta. Lo que más valoro es la interacción que se logró entre las diferentes universidades”, señaló Gabriel Sanca, doctor en Ciencias Aplicadas, docente de la UNSAM e integrante del equipo. En ese sentido, el especialista remarcó que se trata de “un gran primer paso” para el desarrollo de misiones satelitales en conjunto entre instituciones del sistema científico argentino.
La participación de la universidad incluyó también instancias de ensayo y validación de componentes. Para eso, se utilizaron herramientas desarrolladas en la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT), que permitieron simular condiciones similares a las del lanzamiento y del entorno espacial.
Entre esos equipos se destaca una mesa vibratoria (shaker), instalada en el Laboratorio de Integración Nanoelectrónica (LINE), utilizada para reproducir las vibraciones extremas del despegue y evaluar la resistencia de los sistemas electrónicos. A su vez, se empleó una cámara de termovacío, que permite someter los dispositivos a condiciones térmicas y de vacío propias del espacio.
Estas capacidades permitieron a la UNSAM realizar pruebas de manera autónoma sobre subsistemas del satélite y fortalecer su desarrollo tecnológico en el área espacial, en el marco de un proyecto que exigió estándares de confiabilidad más elevados por tratarse de una misión tripulada.
Además, profesionales formados en la universidad participaron en otras etapas del desarrollo del satélite. Es el caso de Laura González, ingeniera en Energía graduada de la UNSAM, quien integró el equipo encargado de los paneles solares. “La coordinación permanente fue fundamental y estar en sintonía con los compañeros fue clave para no cometer errores”, explicó sobre el trabajo realizado.
Una misión con escala histórica
Artemis II representa un paso clave dentro del programa espacial de la NASA, que busca retomar la exploración lunar con vistas a establecer presencia humana sostenida en el futuro. Será la primera vez desde la misión Apolo 17, en 1972, que astronautas viajen hacia la órbita lunar.
La nave Orión, impulsada por el cohete Space Launch System (SLS), realizará un recorrido que incluirá el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna y alcanzará distancias récord para una misión tripulada. Durante el viaje, se pondrán a prueba sistemas críticos de navegación, comunicación y protección frente a radiación.
El éxito de esta misión será determinante para los próximos pasos del programa, que incluyen nuevas pruebas en los próximos años y, eventualmente, el regreso de astronautas a la superficie lunar.
Cómo seguir el lanzamiento en vivo
El lanzamiento de Artemis II podrá seguirse en vivo a través de los canales oficiales de la NASA, que transmitirán el despegue y las distintas instancias de la misión.
La transmisión estará disponible en el sitio web de la agencia y en sus plataformas digitales, con cobertura en tiempo real desde el Centro Espacial Kennedy. También suele replicarse en canales de YouTube y redes sociales oficiales.
En paralelo, en Argentina está prevista la realización de actividades abiertas al público para seguir el evento, con transmisiones en vivo y participación de equipos científicos vinculados al proyecto.
La ventana de lanzamiento comienza este martes 1° de abril por la tarde, pero puede modificarse en función de condiciones meteorológicas o técnicas, por lo que se recomienda seguir las actualizaciones oficiales.
Con Atenea a bordo, la misión no solo marcará el regreso de la humanidad a la órbita lunar, sino también la presencia de desarrollo científico argentino en uno de los proyectos más relevantes de la actualidad espacial.



