Diez años de la muerte de Ernesto Sábato: de Santos Lugares a la historia de la literatura

Hace diez años, el 30 de abril de 2011, moría Ernesto Sábato. Este aniversario coincide además con los 60 años de la publicación de su obra máxima, Sobre héroes y tumbas.

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Sábato nació el 24 de junio de 1911. Fue el décimo de once hijos y nació poco tiempo después de la muerte de su noveno hermano, Ernestito, de quien heredó su nombre. Descendiente de padre italiano y madre albanesa, Sábato está considerado como uno de los grandes de la literatura latinoamericana no solo por sus novelas, incluida Abaddón el exterminador, sino también por su amplia obra ensayística sobre la condición humana.

Con la vuelta de la democracia, el escritor recibió el encargo de Raúl Alfonsín de formar parte de la recién creada CONADEP. El equipo de investigación de la Comisión recogió el testimonio y documentó las  desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura.

El informe titulado Nunca Más, pero conocido también sencillamente como Informe Sabato, fue entregado a Alfonsín en un acto inolvidable, el 20 de septiembre de 1984, y dio origen al procesamiento y condena de los máximos responsables de las juntas militares de la dictadura. 

El autor de El túnel, Sobre héroes y tumbas, entre otros grandes escritos, fue uno de los escritores argentinos más leídos del siglo XX. Su obra obtuvo numerosos premios internacionales y fue traducida en múltiples idiomas. Murió durante la madrugada mientras se encontraba en su casa de Santos Lugares, partido de Tres de Febrero, en la calle Saverio Langeri 3135, a tan solo dos meses de haber cumplido los 100 años de edad.

El vecino de Santos Lugares

Horacio Callegari, coordinador del patrimonio histórico de Tres de Febrero, contó sobre la llegada de Sábato al barrio: “Cuando terminó de escribir el libro (Uno y El Universo) en El Pantanillo decide volver a Buenos Aires y le cuenta a Federico Valle que es quien le había alquilado, que el único problema que tenían era la vivienda. ‘No hay ningún problema si ustedes aceptan vivir en Santos Lugares’, fue la respuesta”.

“Dicen que Don Ernesto era la primera vez que escuchaba hablar de Santos Lugares. Conocieron la casa junto a Matilde (Kusminsky, su mujer) y fue amor a primera vista”, contó Callegari.

También hay un estrecho vínculo entre el escritor y la estación de Santos Lugares. “Fue siempre un hito para él. Siempre habló de ella y siempre lo hizo bien. Mucha gente lo ha visto esperando el tren, ponerse a charlar, buscar las inquietudes vecinales. Cuando se habló en el año 1991 del eventual cierre de la estación porque no era rentable, él se puso al frente del grupo de vecinos que protestando consiguieron que hasta el día de hoy siga vigente”.