El mágico, un universo

“El Mágico, taller de ideas” abrió sus puertas por primera vez hace ocho años en el bajo de San Isidro. Matías Tachella Acosta (El Mágico) es un artista visual multidisciplinario tanto por la variedad de técnicas y materiales que utiliza, como por la diversidad de áreas artísticas en las que se desenvuelve. El taller de arte estará como todos los años en el circuito “Puertas Abiertas” en la puerta 31, Roque Sáenz Peña 1120.

El Magico 1
Fotografias: Sissi Mausbach

Incrustado en el fondo de la vereda, detrás de las plantas silvestres, el rostro de un Dalí gigante sobre el frente de la casa observa entre vidrios espejados en turquesa. Del techo cuelgan formas geométricas, imágenes flúor, celulares crucificados señalan “La última llamada”.

“Nunca estoy solo en una cosa, tengo ideas todo el tiempo… a veces hago hasta quince cuadros juntos”. Su voz abre paso entre la música progresiva. Tras una arcada, una silla vestida en almohadones rojos y otra con espalda de alfil, escoltan una pequeña mesa ratona que espera servida.

El Magico 2

El Mágico tiene una larga trayectoria de formación con pintores reconocidos como: Marcelo Martínez Casas, Cuqui Caballero, Peter Malenchinni (actualmente tienen nueve denuncias por abuso sexual y pedofilia), Hermenegildo Sabat. A los 15 años conoce el aerógrafo con Ernesto Bertani. “Y me encantó, me enamoré” dice y sus ojos se agrandan vidriosos.

Guiado por la mano de su abuela descubre nuevas técnicas pero sobretodo la idea de que cualquier superficie puede ser pintada, transformada. “Ya desde chico me salí del formato de pintor de cuadros y empecé a investigar… una cosa me llevó a la otra. Hice remeras, banderas para recitales, bares, boliches. ¿Viste Vox? Bueno… Escenografías: Mimí Maura, Cien fuegos, algunas de los Cadillacs, Carne Gaucha, Palo Pandolfo”. El humo del cigarrillo se enrula espeso enlazando en el aire los nombres que salen de su boca. “De ahí surgió la publicidad y el Cine… En el 2006 me viene a buscar una chica y el marido para armar una deco out door para, como que te diga, los Rolling Stones de la música electrónica. Un viejito que se llama Goa Gil. Yo no conocía el palo, no sabía nada. Pero tanto me insistieron que fui y me encantó. Empecé a hacer la deco de esas fiestas y el Body Painting salió ahí”.

El Mágico despliega encantadoramente sus brazos. “Yo hago de todo… pinto cualquier superficie, mezclo técnicas, materiales. Pinto al aire libre, con lluvia, con  cuarenta grados, con gente alrededor, solo; lo disfruto mucho. Pinto todo tipo de objetos… hasta cuerpos. Lo que aparece lo pinto” dice y me alcanza el caparazón de tortuga en rojos y fucsias, “Esa la encontré en la ruta”.

El Magico 3

“Combino todo, por eso este es un taller de ideas. Vos traes tu idea, no sé… ´Quiero hacer una lámpara que gire, pintada con tal cosa´.  Bueno, no tengo idea como la vamos a hacer, pero la vamos a hacer. Yo te ayudo a desarrollarla, con todo lo que yo sé”.

Es un gran nombre “El Mágico, Taller de Ideas”Le digo señalando el cartel que aparece y desaparece tras el foco de luz. ¿Cómo fue que surgió?

– Una tarde viene mi abuela con una chapa que decía: Taller de ideas, la había comprado en un todo x dos pesos, era 1998  y yo estaba por abrir mi primer taller a la calle. Necesitaba un nombre… Taller de ideas sí, pero que más. Fuimos con mi mujer (la madre mis hijos) al cine, actuaba ese… el de Tim Burton

– ¿Johnny Depp?- suelto rápidamente

-¡Sí ese! en la película le decían el mágico… entonces lo vi.

Mueve los ojos sobre una línea imaginaria como si la escena volviese a suceder: “El Mágico, taller de ideas. Y quedó… con el tiempo mi nombre fue desapareciendo… Me convertí en El Mágico. Hasta en mi familia me dicen así”. Una blanda sonrisa escapa entre sus comisuras.

Yo hago de todo… pinto cualquier superficie, mezclo técnicas, materiales. Pinto todo tipo de objetos… hasta cuerpos. Lo que aparece lo pinto

La lupa gruesa y pesada se encastra dentro de la taza de un auto, pintada de modo extravagante. “Estas lupas venían en los televisores de antes”. Escucho su voz por mi espalda. Alzo a contraluz la taza, entre vidrios facetados una foto amarronada: Un hombre con rulos, bigotes y anteojos redondos, junto a él, una mujer de melena batida y dos nenes vestidos con jardineros-

-¿Qué ves?- me pregunta cautivo. Recuerdo ese nombre que fue desapareciendo y me viene a la cabeza la frase Alicia No tiene utilidad volver a ayer, porque entonces era una persona distinta.”

-¿Con los mándalas como empezaste? Hay algo de totemismo en lo que haces.

-Hago mándalas hace mucho, ni siquiera sabía que se llamaban así cuando empecé. A mí me gustaba lo tribal, los colores del amazonas. No me baso en una técnica, tengo mi propio estilo. Dibujo y pinto al mismo tiempo, creo eso me hace distinto. Si en el medio de la calle pongo un punto empiezo a fractalizar y puedo seguir hasta dar la vuelta al mundo. Con el Body Painting también, la gente se pone adelante y yo en dos segundos la interpreto y empiezo, todo en el momento. Me encanta hacerlo y la gente se va feliz, se van bellos. 

¿Dirías que tu forma de hacer es más bien perceptiva?

-Voy haciendo y voy viendo. Igual tengo mi formula pero no la digo. Son cosas que te da la experiencia, el oficio, después de mucho trabajo, de  mucha frustración. Me queme las pestañas… El camino del artista no es fácil, sobre todo el artista que no es reconocido, que no es “famoso” por así decirlo.

¿Y qué es ser reconocido? Pienso. Aunque entiendo a donde va con lo que dice, entre los pasos me trastabilla una pregunta ¿Somos capaces de reconocernos nosotros a nosotros mismos? 

Camino entre maniquíes de fracs intervenidos, máscaras de oxígeno, criaturas antropomórficas.  Cruzo cortinas hechas con tarjetas de crédito hasta un primer piso de rayos en luz violeta, el techo se viste de cielo en ráfagas naranjas y amarillas. Él tararea una melodía, creo haberla escuchado en algún lugar, entonces prende la linterna del celular, cabezas de hueso en color estridente y delicados detalles adornan la pared.

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“En este momento estoy haciendo esculturas con huesos de vaca. Me gusta darle vida a algo que está muerto. Pienso que es eso o que se desintegre en el campo o sea caldo… Pero si lo pinto… alguien lo va apreciar. Como las tazas de los autos o las antenas de DirectTV o es basura, contaminación, o les pones un maquillaje espectacular y entonces se vuelven eternas. Son boludeces que me divierte pensar, pavadas del arte, que hacen al arte mismo”.

En la noche plena aparecen y desaparecen como pequeñas luciérnagas las palabras: Pintar, hacer el mundo más bello… el oficio del artista. Tal vez sea esa nuestra gran obra, pienso mientras regreso a casa. Ese ir haciendo: Tirar un punto… y dar la vuelta al mundo… Nuestro mundo”.

Me encuentro tarareando esa melodía…. es un tema del flaco… Canta toda la vida. Canta con emoción. Y al partir sentirás, una brisa inmensa de libertad.

“El Mágico, Taller de Ideas” esta en Roque Sáenz Peña 1120, San Isidro. El taller de arte estará como todos los años en el circuito “Puertas Abiertas” en la puerta 31 el sábado 30 de noviembre y el domingo 1 de diciembre. Contacto: elmagicotallerdeideas@gmail.com