100 años de Evita y la curiosa historia del busto del barrio Las Casitas en San Isidro

A los 100 años del natalicio de Eva Duarte de Perón recordamos una historia que habla del amor del pueblo peronista y la importancia de su símbolo.

Si hay un barrio peronista en San Isidro es el barrio Las Casitas. No podríamos asegurar que esta afirmación refleja las opciones ideológicas de sus actuales habitantes, pero su historia y simbología nos permiten decirlo con certeza.

Fue creado como parte de un plan de viviendas impulsado por Perón para albergar a los obreros de la empresa Obras Sanitarias de la Nación, ubicada frente  a ese barrio. De ahí que el nombre original del barrio sea homónimo al de la empresa estatal de aguas, pero la historia lo rebautizó, destacando sus casitas.

Paredes blancas, con techo de teja y una característica arcada en el frente le dan un aire pintoresco a las casitas, todas iguales, todas distintas. La urbanización espaciosa, las construcciones que se muestran en perfecto estado después de décadas donde han multiplicado su valor inmobiliario, hablan de esa dignidad para el trabajador que se encuentra en el corazón del ideario peronista, y que tiene su ícono máximo en la figura de Eva Perón.   

Justamente, llegando a la plaza del barrio por la calle Liniers, uno se encuentra con el busto de Eva.  Los vecinos más viejos del barrio recuerdan una anécdota muy particular acerca de la escultura. Días después del golpe militar de 1976, el busto emplazado hace años en ese lugar, desapareció. Nadie supo ni vio nada. Pero la ausencia del busto de Eva sería un presagio del los tiempos difíciles.

Pasaron los años, volvió la democracia. Y una mañana luminosa de esos años 80, el busto, el mismo busto de siempre, apareció nuevamente en la plaza.

“No sabemos quién lo sacó, pero no hay duda que lo hizo para cuidarla” cuenta Liliana Márquez, que por aquellos 70 era una joven vecina “que no entendía nada”, y luego llegaría a ocupar una banca de concejal y ser una militante reconocida de peronismo en San Isidro. “Ella es única, no habrá nada igual” dice Liliana emocionada, con la voz llena del amor que el pueblo peronista guarda por Evita, y que se respira aún en la simple belleza de las calles de Las Casitas.