viernes, octubre 2, 2026
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Investigadores de la UNSAM desarrollan antiparasitarios naturales para reducir la contaminación en los humedales del delta

Un equipo de la UNSAM y el CONICET desarrolla alternativas naturales para reemplazar parcialmente el uso de ivermectina en el ganado. El objetivo es reducir el impacto ambiental en los humedales y transferir herramientas accesibles a productores.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) trabaja en el desarrollo de antiparasitarios naturales para el ganado con el objetivo de disminuir el impacto ambiental que generan los productos químicos utilizados en los humedales del delta. La iniciativa busca ofrecer alternativas más sustentables para los productores ganaderos y reducir la contaminación provocada por compuestos como la ivermectina.

El proyecto es encabezado por Valeria Sfara, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA – UNSAM/CONICET), y recibió financiamiento de la convocatoria UNSAM Investiga 2025. El equipo también está integrado por Rubén Quintana, Valentina Fernández, Emiliano Boné, Soledad Nomdedeu, Daniel Siniuk y Talia Rojas, con la colaboración de la Fundación Humedales y productores del sur de Entre Ríos.

Sfara explicó que el uso intensivo de antiparasitarios en el ganado se volvió una práctica frecuente para evitar pérdidas económicas provocadas por enfermedades parasitarias. Sin embargo, advirtió que muchos de esos compuestos presentan graves consecuencias ambientales.

“El más utilizado en las últimas décadas es la ivermectina, que es muy eficaz para el control de parásitos, pero tiene un comportamiento ambiental malísimo porque no se degrada y se acumula en los sedimentos”, señaló la investigadora. Según explicó, el fármaco llega al ambiente a través de las heces del ganado y puede permanecer durante largos períodos en los humedales.

Distintos estudios detectaron además acumulación de ivermectina en peces, invertebrados acuáticos e insectos como los escarabajos estercoleros, afectando el equilibrio ecológico de los suelos y cursos de agua del delta.

El proyecto apunta a desarrollar suplementos dietarios elaborados a partir de plantas presentes en la región, capaces de actuar como antiparasitarios naturales. Para eso, el equipo comenzó a analizar especies forrajeras y vegetación típica de los humedales. Entre las plantas seleccionadas aparecen el lotus —una leguminosa utilizada como pastura—, distintas especies de sauce y plantas palustres como el camalote. La elección surgió tanto de investigaciones bibliográficas como de observaciones realizadas por productores de la zona.

“Varios productores nos comentaban que si las vacas comen lotus no tienen parásitos. Decidimos analizar esas plantas porque son especies que los animales ya consumen”, explicó Sfara.

Actualmente, los investigadores se encuentran en una etapa inicial de laboratorio, donde realizan extractos vegetales utilizando solventes inocuos para evaluar el potencial antiparasitario de cada especie. El objetivo es identificar cuáles presentan mejores resultados para luego avanzar en ensayos toxicológicos y pruebas de eficacia sobre los parásitos.

La iniciativa también contempla la elaboración de un herbario con especies aptas para producir estos extractos y el diseño de protocolos simples que puedan ser aplicados directamente por los productores en sus propios campos.

Según destacó la investigadora, uno de los aspectos centrales del trabajo es el vínculo permanente con los productores ganaderos del delta. “Nosotros trabajamos codo a codo con ellos y tenemos un diálogo muy fluido. Muchas ideas vienen directamente de los productores”, afirmó.

Sfara remarcó además que en los últimos años comenzó a observarse un cambio en las prácticas sanitarias en algunos establecimientos rurales de la región. “Los productores usan cada vez menos ivermectina y buscan estrategias más dirigidas, como identificar los animales enfermos y evitar aplicaciones masivas”, indicó.

A futuro, el equipo prevé avanzar con ensayos clínicos y talleres junto a la Fundación Humedales para compartir los resultados con las comunidades rurales y capacitar sobre la elaboración de formulaciones naturales.

En relación con la transferencia del desarrollo, Sfara sostuvo que su intención es que la herramienta quede directamente en manos de las comunidades locales. “Me gustaría transferirlo de forma directa a la comunidad, con menos intermediarios. Quizás mediante cooperativas de productores que puedan elaborar y distribuir estos formulados de manera más accesible y democrática”, expresó.