Detuvieron a un jubilado en Vicente López que amenazó con poner bombas en el Yacht Club Argentino

El hombre, de 76 años, mandaba cartas con amenazas a la institución para que quitaran de su lista de socios al represor Alfredo Astiz. Luego de una investigación y un allanamiento, fue detenido en su domicilio.

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Este lunes, un hombre de 76 años fue detenido en Vicente López, acusado de ser el autor de una serie de cartas con amenazas al Yacht Club Argentino (YCA), donde expresaba que volaría embarcaciones matriculadas en la institución si no se “expulsaba al asesino convicto Alfredo Astiz de nuestra gloriosa institución”.

El texto, impreso en computadora llegó a la sede del YCA con una firma falsa: Pedro Edgardo Giachino, nombre del primer argentino caído en la Guerra de Malvinas:

“Por la presente quedan todos ustedes advertidos que si en las próximas dos ediciones de las news-letters (sic) del club y bajo el título de ‘Se inició la poda anual de nuestras maníficas (sic) especies en San Fernando’, se nos hace saber de la expulsión del asesino convicto Alfredo Astiz de nuestra gloriosa institución, procederemos a la voladura de embarcaciones matriculadas en el Y.C.A. donde quiera que sean encontradas dentro o fuera de sus amarras por miembros de nuestros comandos especiales”.

Esta fue la última carta que llegó, aunqque fueron varias durante meses. Hasta que el 15 de mayo las autoridades del club hicieron la denuncia penal. Y este lunes, tras varios días de investigación, la Policía de la Ciudad detuvo finalmente a un jubilado, socio de la institución, como presunto autor de las amenazas.

El hombre fue atrapado en su casa de Vicente López. Tiene76 años y es un artista plástico y empresario jubilado, que vive solo. Los investigadores consultaron a su familia por su estado de salud. Su ex esposa dijo que está bien, pero creen que el hombre podría tener problemas. Y confirmó que “hace unos años” (antes de que el genocida fuese a prisión, donde está desde 2003, alojado en el penal de Ezeiza, por delitos de lesa humanidad) lo vieron a Astiz en el restaurante del club, se levantaron y se fueron, indignados.

Ese testimonio extraoficial (no incorporado al expediente judicial, pero sobre el que tuvo conocimiento Infobae) hace pensar a los investigadores que el texto tiene un error y le falta la palabra “no” antes de “se nos hace saber”. “El hombre, entendemos, pide la expulsión de Astiz y amenaza con poner bombas si no lo hacen”, explicó una fuente judicial y argumentó: “Si fuera una amenaza para sostener que Astiz siga siendo socio sería difícil que lo llame ‘asesino convicto'”.

Los policías establecieron que una de las cartas había sido enviada desde una oficina de correo de la empresa Andreani en Vicente López. Con ese dato, llegaron a las imágenes de las cámaras de seguridad de la sucursal, que captaron el momento de la entrega de una de las cartas.

En los vídeos se ve a un hombre vestido de negro, con gorro, bufanda y guantes. Sin embargo, a través de las imágenes registradas por los domos del municipio de Vicente López los investigadores pudieron reconstruir el camino que realizó el sospechoso hasta una Renault Duster, y también el momento en que se quitaba las prendas negras mientras caminaba.

Mediante tecnología para el mejoramiento de imágenes finalmente se logró identificar la patente del vehículo y, así, a su titular. Luego, tras constatar que su fisonomía coincidía con la de la persona en los videos y conocer otros detalles comprometedores que lo ligaban al hecho, se confirmó que el hombre era socio del Yacht Club. “Desde los 14 años, y estaba a meses de convertirse en vitalicio”, comentaron fuentes del caso a Infobae.

El juez Alejandro Litvack ordenó el allanamiento de su casa, que se realizó este lunes, durante cinco horas, en un operativo simultáneo entre Cibercrimen y Explosivos de la Policía de la Ciudad. Los agentes detuvieron al hombre, quien no se resistió pero aseguró que no tenía idea de qué le estaban hablando. En el allanamiento se encontró una impresora, notebook, iPad y papeles con la misma tipografía de las cartas de las amenazas.

“Se lo ve entero, lúcido, pero no sabemos si tiene algún tipo de demencia, por eso lo vamos a revisar, seguramente algún problema tiene”, comentó uno de los investigadores.

Tras la investigación, llevada a cabo por la División Delitos Informáticos Complejos de la Policía de la Ciudad, el hombre quedó imputado por coacción agravada, un delito que tiene una pena de entre tres y seis años de prisión. La causa de las amenazas recayó en la Fiscalía Criminal y Correccional N°55 a cargo de César Augusto Troncoso, quien tiene previsto tomarle declaración indagatoria este martes. Si sus abogados piden la excarcelación, el jubilado volverá a su casa al menos hasta el juicio.

Fuente: Infobae