Comenzó el juicio por las agresiones en el jardín Tribilín de San Isidro

La directora, docentes y auxiliares son juzgadas por el Tribunal Oral Criminal N°4 de San Isidro. Los familiares asisten a las jornadas, luego de 5 años de espera.

Más de cinco años pasaron desde aquel febrero de 2013 en el que padres, madres y familiares descubrieron los hechos que ocurrieron en el Jardín Tribilín, ubicado en O’Higgins 590, en San Isidro. Fue en ese entonces, cuando se enteraron los maltratos sufridos por algunos de los niños que allí concurrían.

Mariana Buchniv, Yanina Gogonza, Vanina Diap, Noemí Núñez, y Noelia Gallardo, las cinco acusadas por los hechos ocurridos, comenzaron a ser juzgadas esta semana por el Tribunal Oral Criminal N°4 de San Isidro.

Habrá siete audiencias de debate, donde las partes, a través de sus representantes legales, podrán sobre la mesa los argumentos para las acusaciones y las defensas, y se escucharán las declaraciones de más de 80 testigos de la causa.

Este proceso debía haber comenzado allá por noviembre de 2016, pero las defensas interpusieron, en aquel momento, un recurso de “suspensión de juicio a prueba” para que las imputadas pudieran realizar trabajos comunitarios o solucionar el caso mediante indemnizaciones a las familias.

Ahora, las dos docentes y las tres auxiliares, acusadas por maltrato, lesiones y abandono de persona tendrán que dar testimonio ante la justicia, junto a los testigos, a lo largo de dos semanas frente al tribunal.

“Son jornadas muy extensas y muy dolorosas”, dijo a Que Pasa Patricia Speranza, abuela de una de las niñas agredidas en el jardín. “Es realmente tremendo volver a escuchar los audios, los relatos de los papás. Pero entendemos que es algo que tiene que pasar, porque tiene que haber justicia”, expresa a este medio.

“Hace cinco años que venimos bancando, y ahora hay que bancar un poco más, esperando que haya una determinación favorable de la justicia. Fueron demasiados años con demasiado dolor encima, pero este es el último escalón”, dice y cierra: “Espero que vayan presas, porque es lo único que aliviaría mi alma”.

 

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