Sergio Rondina vuelve a Chacarita, aunque esta vez lo hará desde el banco de suplentes. El entrenador acordó su llegada al Funebrero para reemplazar a Cristian Grabinski y comenzará así una nueva etapa de una carrera como director técnico que ya lleva más de 20 años y que tuvo una característica particular: hizo prácticamente todo el recorrido posible dentro del fútbol argentino, desde las categorías más bajas del Ascenso hasta Primera División.
El “Huevo”, nacido el 11 de marzo de 1971, inició su camino como entrenador a fines de 2005 en Ferrocarril Midland, club del que es hincha y en el que había realizado parte de su formación futbolística. Según recordó el propio Rondina en una entrevista concedida a Diario Popular en febrero de 2026, su llegada al banco se produjo cuando Midland transitaba la Primera D y quedaban diez partidos para terminar el campeonato.
Era el comienzo de un recorrido sin atajos. Luego pasó por Cañuelas, Colegiales, Luján y Excursionistas, todos en la Primera C. Fueron años que le permitieron construir buena parte de su perfil como entrenador en las categorías menores del fútbol argentino. En una entrevista con La Nación recordó que, en aquellos tiempos, muchos futbolistas debían combinar los entrenamientos con otros trabajos para poder vivir.
Uno de sus ciclos más extensos de aquella primera etapa fue en Excursionistas, donde permaneció entre 2008 y 2010 y estuvo cerca de conseguir el ascenso. El propio Rondina recordó años después que antes de obtener su primer salto de categoría había quedado cerca del objetivo también con Luján y otros equipos.
El salto a la Primera B y el ascenso con Villa Dálmine
En 2010 comenzó otra etapa de su carrera al desembarcar en la Primera B Metropolitana. Allí dirigió a Flandria, Atlanta, Platense y Villa Dálmine. Para ese momento ya había pasado, como entrenador, por la D, la C y la B Metropolitana.
Su experiencia en Platense fue particularmente breve: duró seis partidos. El propio entrenador la definió posteriormente como un golpe importante en su carrera. Poco después llegó a Villa Dálmine y consiguió uno de los primeros grandes éxitos de su trayectoria.
Con el conjunto de Campana consiguió en 2014 el ascenso desde la Primera B Metropolitana a la B Nacional, luego de superar a Tristán Suárez en la definición. Posteriormente continuó al frente de Dálmine en la segunda división y consiguió mantener al equipo en la categoría.
Años más tarde, Rondina reconocería la importancia que tuvo aquel logro en su carrera. Explicó que venía de varias campañas en las que sus equipos habían estado cerca de ascender y que sobre él comenzaba a instalarse la idea de que armaba buenos planteles pero no conseguía concretar el objetivo. El ascenso con Dálmine terminó con esa carga y le permitió instalarse definitivamente en la B Nacional.
Arsenal y la llegada a Primera División
El siguiente gran paso llegó a fines de 2015, cuando Arsenal de Sarandí lo eligió para conducir al equipo. No se trataba de un club desconocido: Rondina había jugado allí durante seis años, entre 1992 y 1998, y siempre destacó la importancia que tuvo la institución en su formación como futbolista y como persona.
Con Arsenal consiguió finalmente algo que no había podido alcanzar como jugador en la Argentina: dirigir en Primera División. Su debut en la máxima categoría como entrenador se produjo en 2016. Para entonces se había convertido en uno de los pocos técnicos que habían pasado por las cinco principales categorías del fútbol argentino.
Ese primer ciclo terminó durante 2016. Después volvió al Ascenso para conducir a Nueva Chicago, en la B Nacional, y posteriormente a Los Andes, donde permaneció durante el segundo semestre de 2017.
A comienzos de 2018 llegó una segunda oportunidad en Arsenal. El escenario era complejo: Rondina no pudo impedir que el equipo descendiera a la B Nacional, pero la dirigencia decidió sostenerlo para encarar la reconstrucción. La decisión tendría recompensa apenas un año después.
El ascenso que marcó su carrera
En la temporada 2018/19, Arsenal fue campeón de la B Nacional y consiguió el regreso inmediato a Primera División. El equipo de Rondina terminó igualado con Sarmiento de Junín y debió disputar un desempate en cancha de Banfield. El conjunto de Sarandí ganó 1-0 y selló el ascenso.
La campaña dejó números destacados: Arsenal logró 14 victorias, siete empates y cuatro derrotas, convirtió 36 goles y recibió 19. El título representó, hasta ese momento, el punto más alto de la carrera de Rondina.
La historia tuvo un componente especial porque el propio entrenador había sufrido el descenso un año antes. Rondina permaneció en el cargo, reconstruyó el plantel y devolvió al club a la máxima categoría en una sola temporada. Años después lo mencionó, junto con el ascenso conseguido con Villa Dálmine, entre los grandes hitos de sus dos décadas como técnico.
Ya nuevamente en Primera, Arsenal consiguió además clasificarse a la Copa Sudamericana, lo que permitió a Rondina sumar su primera experiencia como entrenador en una competencia internacional. Permaneció en Sarandí hasta agosto de 2021, cuando presentó la renuncia y cerró una segunda etapa de más de tres años al frente del equipo.
Central Córdoba, Colón y Barracas
Poco después inició una etapa marcada principalmente por trabajos en Primera División. En septiembre de 2021 asumió en Central Córdoba de Santiago del Estero, donde permaneció hasta julio de 2022. Entre los resultados que el propio Rondina destaca de aquella experiencia figura una victoria frente a Boca en Santiago del Estero.
Tras dejar Central Córdoba pasó inmediatamente a Colón de Santa Fe. Su experiencia allí fue mucho más corta: dirigió solamente siete encuentros de Primera División y dejó el cargo poco más de un mes después de haber asumido. Rondina reconoció posteriormente que llegó al club después de una etapa desgastante en Santiago del Estero y que la situación institucional y deportiva de Colón ya era complicada.
Después de varios meses sin dirigir, en abril de 2023 tomó el mando de Barracas Central. Permaneció allí hasta diciembre y completó 32 partidos. Entre sus resultados más destacados estuvo una victoria ante River, una de las que él mismo recuerda dentro de su recorrido frente a los clubes grandes del fútbol argentino.
Sarmiento, Quilmes y Ferro, sus últimos trabajos
En diciembre de 2023 fue contratado por Sarmiento de Junín, aunque aquella experiencia resultó breve. Dirigió seis partidos y dejó el cargo en febrero de 2024, después de un comienzo sin victorias en la Copa de la Liga.
En julio de ese año volvió a la Primera Nacional para asumir en Quilmes. El club lo presentó oficialmente como reemplazante de Darío Franco y Rondina permaneció en el Cervecero hasta junio de 2025. En total dirigió 38 encuentros en esa etapa.
Apenas dos semanas más tarde apareció una nueva oportunidad. El 30 de junio de 2025, Ferro Carril Oeste anunció oficialmente su contratación. Su objetivo era conducir al club de Caballito en la pelea por regresar a Primera División. Rondina permaneció allí hasta abril de 2026, cuando terminó su ciclo después de 22 partidos correspondientes a esa etapa.
Con su salida de Ferro quedó libre y ahora, cuatro meses después, aparece Chacarita como el próximo capítulo de una carrera que comenzó hace más de dos décadas en la Primera D.
Rondina y un recuerdo imborrable en Chacarita
Más allá de su extensa trayectoria como entrenador, la llegada a San Martín tiene un componente particular: Rondina ya sabe lo que significa defender la camiseta de Chacarita y fue protagonista de uno de los ascensos más recordados de la historia reciente del club.
Antes de convertirse en DT desarrolló una larga carrera como mediocampista. Pasó principalmente por Arsenal y también vistió las camisetas de Deportivo Merlo, Chacarita, Estudiantes de Río Cuarto, Defensa y Justicia, Atlanta, Técnico Universitario de Ecuador y Argentino de Quilmes, donde terminó su carrera como jugador en 2004.
Su paso por Chacarita se produjo durante la temporada 1998/99. El club venía de trece años fuera de Primera División y había armado un plantel con futbolistas experimentados y juveniles para buscar el regreso a la máxima categoría. Rondina fue una de las incorporaciones de aquel equipo, junto con jugadores como Jorge Vivaldo, Silvio Carrario, Leonardo Sciacqua y Sergio Bustos.
La campaña tuvo inicialmente como entrenador a Reinaldo “Mostaza” Merlo y terminó bajo la conducción de Héctor “Chulo” Rivoira. Chacarita disputó 32 partidos, con 19 victorias, seis empates y siete derrotas, y llegó a la definición por el segundo ascenso frente a Juventud Antoniana de Salta.
Luego del empate 1-1 en Salta, el Funebrero ganó la revancha por 1-0 el 24 de julio de 1999 en San Martín, con gol de Sergio Bustos, y regresó a Primera División. El propio club incluyó recientemente a Rondina entre los futbolistas que llegaron para aquella campaña y terminaron identificándose con el equipo que logró el ascenso.
Rondina contó en febrero de este año que con el paso del tiempo tomó una dimensión mayor de lo que había conseguido con Chacarita. Recordó que aún hoy, cuando concurre a la cancha, recibe el reconocimiento de hinchas por aquel ascenso. También reveló que le quedó una cuenta pendiente: después de la consagración tuvo que regresar a Arsenal, dueño de su pase, y no pudo integrar el plantel del Funebrero que posteriormente disputó la Primera División.
Veintisiete años después de aquella campaña, el vínculo vuelve a cruzarse. Esta vez, Rondina no llegará para ocupar un lugar en el mediocampo, sino para sentarse en el banco y hacerse cargo de un Chacarita que busca iniciar un nuevo ciclo en la Primera Nacional.



