Los abusos en el Colegio Newman, contados en un libro por una de sus víctimas

Rufino Varela, ex alumno de la institución ubicada en San Isidro, cuenta en el escrito su experiencia personal vivida a los 12 años.

Newman. Un colegio, los abusos y los límites del encubrimiento. Así se titula el libro que Rufino Varela, una de las víctimas de los abusos en el colegio ubicado sobre la calle Eliseo Reclus, en la localidad de Boulogne (San Isidro), presentó días atrás, y donde cuenta su calvario personal vivido a los 12 años en la institución.

Luego de más de 40 años, Varela deja en el libro testimonio de lo que desde 2010 pudo dejar salir a la luz ante un compañero del colegio: la situación de abuso por parte del padre Alfredo Finnlugh Mc Conaister, ya fallecido, que luego, dice, se comprobó que no se trató de un caso aislado, sino que hubo, al menos, otras 23 personas que dijeron ser víctimas. La última de ellas, conocida en la presentación formal del libro, el pasado 18 de septiembre.

“Encaré este libro para ayudar a otros, no por mí”, explica Varela, en diálogo con Clarín. “No tengo ningún resentimiento a esta altura, pero en el infierno hay un lugarcito para los indiferentes, me dijo alguien, y cada uno deberá hacerse cargo de lo que le toca.” 

Varela, de 54 años, comenzó con el proyecto del libro en 2018, tres años después de hacer pública su denuncia, y expresa que le gustaría que circule entre educadores y padres, ya que, más allá de su caso contado en primera persona, también descubre las cifras de víctimas de la Iglesia católica en el mundo. En el país, 66 religiosos fueron denunciados desde que estalló el “caso Grassi”, en 2002.

El libro cita una carta del padre Ignacio Alvarado, ex compañero de Varela en el Newman y cura en el Obispado de San Isidro, que narra entre otras aberraciones que “el padre Alfredo guardaba frasquitos con semen de alumnos de la promoción 82 y de otras en una heladera que tenía en su cuarto del colegio”.

A lo largo de estos años, y tras su denuncia, Varela intercambió comunicaciones con el director de la institución, desde donde ofrecieron sus disculpas mediante un comunicado. “No creo en sus disculpas como no creo en el perdón del colegio, que emitió un comunicado en 2017. Mi caso disparó otras confesiones y creo honestamente que fue eso lo que los forzó a pedir disculpas públicas”, sostiene.

Cuando cursaba séptimo grado, ocurrió el aberrante hecho. De acuerdo a su denuncia, y a lo relatado ahora en su libro, Varela cuenta que fue en búsqueda del padre Alfredo para que lo aconsejara, porque sufría abusos y maltratos por parte del casero de sus padres.

En el dormitorio debajo de la capilla del colegio, al que se accedía por una estrecha escalera, Varela vio una bolsa de caramelos sobre el escritorio del sacerdote, una silla, una tele con filtro azulado y una cama. Allí, el padre Alfredo le ordenó desvestirse y recostarse. Según sus palabras, lo habría penetrado con una vela, y luego le dio cinturonazos. “Ahora estás en paz y este es un secreto entre Dios y vos, Rufino”, recuerda que le dijo el religioso.

“Yo no soy una víctima ni un sobreviviente, no quiero que me vean así. Siento que me puedo morir tranquilo porque pude decir lo que muchos vivimos, solo espero que mi testimonio sirva para visibilizar una situación que todos conocemos pero no demasiados se animan a difundir”, culmina el ex alumno del reconocido colegio de San Isidro.