Del homenaje al monumento: la historia de las torres en la costa de Vicente López

El Monumento al Milenio lleva 21 años en Melo y el río, y muchos vecinos se preguntan cuál es su significado y desconocen la historia de su creación y su llegada al distrito.

Fin Del Milenio De Lautaro Mendez
Foto: Lautaro Méndez

Desde hace más de dos décadas, en la costa en Vicente López se encuentra el Monumento al Fin del Milenio. Todos los vecinos que se acercan al río fin de semana tras fin de semana, ya sea a pie o en bicicleta, pueden observar la obra y muchos se preguntan cómo llegó ahí, cuándo se construyó y surgen dudas en torno a su significado.

A 21 años de su inauguración, el monumento forma parte del cotidiano de aquellos que transitan el Paseo de la Costa, realizan deporte en el lugar, o simplemente aprovechan del aire libre en el río. Las dos torres se imponen entre el verde y, aunque ninguno tiene certezas sobre el significado que tienen y el por qué de su diseño, las creencias que se tienen son más que variadas, y apelan a la imaginación y a la gracia, en la mayoría de los casos.

Algunos creen que la estructura contaba con un panel solar, otros tantos bautizaron a la obra como “los paraguas”, por su parecido al elemento que sirve para cubrirse de la lluvia cuando es volteado por el viento, e incluso también llegan a llamarlos “los ravioles”.

No solo eso, sino que también, desde la creatividad, vecinos consultados por QUE PASA a través de una encuesta, arriesgaron otras definiciones, y surgieron más significados o apodos para las torres. “Patas de pato” fue una de ellas, en referencia a la idea de un pato gigante enterrado de cabeza.

Monumento Fin De Milenio Parque De La Costa Vicente López
Foto: Roberto Fiadone

Ahondando más en las diferentes visiones que tienen los vecinos sobre la estructura, aparecen quienes, siempre humor mediante, creen que las torres representan una “pista de aterrizaje para mini ovnis” o una “base de naves extraterrestres”. Por último, están también aquellos que le encuentran similitud a las torres con “platos voladores”, continuando en línea con un significado “espacial”.

Siendo que se trata de una obra artística, tantas son las visiones como las cabezas que intentan comprender cuál es el significado sobre el monumento. Lo cierto es que tiene diferentes miradas para quien la ve por una foto o pasa cerca de ella en el bajo de Vicente López.

IDEA, CREACIÓN Y EJECUCIÓN DE LA OBRA

La idea de la obra fue proyectada originalmente en 1962 por Amancio Williams, un arquitecto del movimiento moderno argentino, en homenaje a su padre, el compositor Alberto Williams, al cumplirse 10 años de su muerte y cien años de su nacimiento. Entre las obras más destacadas de Amancio, se encuentra la Casa sobre el arroyo (o Casa del Puente), construida y ubicada en Mar del Plata en 1942, también en honor a su padre.

El monumento fue concebido para exhibirse en el Parque de la Ciudad de Buenos Aires pero esto no se concretó. Para 1966, se logró construir una versión similar a la pensada originalmente por Williams en 1962 para mostrarla en el Pabellón de Exposiciones para Bunge y Born, construido en la Feria del Centenario de la Sociedad Rural Argentina en Palermo, donde se empleó este tipo de diseños por primera vez.

Amancio Williams

Tras sólo dos meses de exposición en dicho lugar, y habiendo producido un enorme impacto en la cultura arquitectónica del momento, el pabellón fue demolido pese a la intención de Williams para evitarlo.

SU LLEGADA A VICENTE LÓPEZ

Treinta años después, más precisamente en el 2000, entre el arquitecto Claudio Vekstein y Claudio Williams, uno de los ocho hijos de Amancio, surgió el proyecto de la reconstrucción del pabellón. Se encararon diferentes gestiones frente a diversas instituciones y fue finalmente la Municipalidad de Vicente López, bajo la intendencia de Enrique Japonés García, quien recibió el proyecto como una donación por parte del Archivo Williams.

La construcción de la obra, que comenzó en noviembre de 1999 y se inauguró en febrero del 2000, se realizó con el objetivo de homenajear el fin del milenio, por eso la estructura lleva ese nombre.

Monumento Fin De Milenio 2
Foto: Lautaro Méndez.

En cuanto a los aspectos técnicos, desde el Municipio contaron a QUE PASA que el Monumento al Fin del Milenio está compuesto por dos “bóvedas cáscara” cuadrangulares: un diseño que consiste en una forma de hormigón armado que no requiere de otros elementos para sostenerse a sí misma excepto su columna, la cual es hueca y actúa como desagüe. Tiene una altura de 12 metros y sus columnas y sus dos cáscaras miden 9 metros de lado y 9 centímetros de espesor.

Las bóvedas no se tocan: sus esquinas permanecen apenas separadas, creando una interesante vista para quienes, desde febrero de 2000, las miran desde abajo en el Paseo de la Costa y se preguntan sobre su significado.

Monumento Fin De Milenio