Concurren a diario cerca de 1500 personas de toda la provincia. Pacientes temen vaciamiento y concejales del FPV y de UNEN elaboraron un pedido de informe al ejecutivo.
Un grupo de pacientes y vecinos del Instituto de Ojos Josefina Bignone, especializado en baja visión y rehabilitación de ciegos, denunciaron el achicamiento y el probable cierre del establecimiento, donde concurren por mes entre 1.500 y 1.700 personas de toda la provincia.
En el lugar no sólo funcionan los consultorios, sino también cursos y talleres recreativos pensados para la inserción social y artística de personas ciegas.
La alarma de los surge debido a que, sin dar ningún tipo de información, el gobierno municipal comenzó a trasladar los consultorios y el área administrativa al Instituto Municipal de Rehabilitación Dr. Anselmo Marini, donde se atiende todo tipo de dolencias.
Versiones indican que en el Bignone se van a realizar nuevas obras pese a que ya se hicieron varias el año pasado. Sin embargo, las áreas mencionadas ya fueron mudadas definitivamente, generando una fusión con el Marini que, incluso, está provocando un achique en el personal. Así lo informó el concejal socialista Carlos Roberto, del Frente Amplio UNEN, quien junto a legisladores de su bloque y del Frente para la Victoria -FPV- hicieron un pedido de informe al Ejecutivo, para saber qué se busca hacer con este traslado. “Recibimos muchas denuncias de pacientes y vecinos que tienen temor a que el Instituto se cierre y que los talleres, que aún funcionan en el lugar, se desactiven”, contó Roberto . “Se están llevando cosas de un edificio que fue donado por la Nación al municipio en 2001, donde además funciona una biblioteca para no videntes llamada Jorge Luis Borges que es muy utilizada por la comunidad”, relató el concejal. Y contó, incluso, que el director del Instituto Marini se hará cargo de la dirección de ambos.
Tanto el bloque FAUNEN como el del FPV habían elaborado un pedido de informe al recibir tantas quejas y preocupaciones de vecinos y pacientes, que finalmente fue votado por unanimidad el pasado 15 de mayo. Tres semanas después, el Ejecutivo aún no dio ninguna respuesta. “Fue un centro de ojos que siempre funcionó bien y de un día para el otro el municipio pone en marcha un cambio sin informar a los pacientes, ni a las asociaciones de médicos, ni a los gremios. Queremos que lleguen los informes a la comunidad”, resaltó, por su parte, el concejal Joaquín Noya del FPV.
Antiguos pacientes del Instituto sospechan sobre un posible cierre del lugar para utilizarlo con otros fines. “Es un terreno millonario, valuado en dólares, tenemos miedo de que haya por detrás un negociado que no conocemos, en detrimento de la comunidad”, se quejó Guillermo Gregorutti, quien asiste al Instituto desde hace 14 años, cuando se quedó ciego.
“Gracias al Bignone pude salir adelante”, dijo a este diario. Eduardo Romero, paciente desde hace 12 años, también relató su indignación ante la incertidumbre de lo que sucederá con el Bignone. “Están desmantelando todo, el intendente está recortando en sectores que son importantes para la comunidad. Ahora quiere concentrar todo en el Marini, donde pretende que se atienda a pacientes con problemas motrices, neurológicos y oftalmológicos. Vamos a terminar todos hacinados”, denunció. Y contó que los vecinos también hicieron una presentación en la Defensoría del Pueblo municipal para pedir que se detenga la mudanza de la institución.
Fuente: Infonews y El Argentino ZN



