¿Qué pasa con el Centro de Participación Cultural de la costa de Vicente López?

QuéPasa te acerca un reclamo conocido para muchos vecinos del distrito, y no tanto para otros. A un año y medio del cierre del Centro de Participación Cultural de la Costa, un recorrido desde los inicios del conflicto hasta su situación actual.

 

[quote_left]si no hay un reclamo más fuerte, va a ser difícil que se pueda retrotraer la situación”[/quote_left]En enero del año pasado, el Centro de Participación Cultural de la Costa, ubicado en la intersección del paseo Vito Dumas y la calle Urquiza, fue cerrado por el gobierno municipal informando oficialmente que en el lugar debían realizarse refacciones ante la supuesta mala situación edilicia, generando una paralización en sus actividades y talleres.

A finales de enero de 2014, el Centro cerró las puertas a los vecinos del partido y parte de su interior comenzó a ser desmantelado por el Municipio. Una de las hipótesis que se barajaba en ese entonces era que esta acción se realizaría para armar allí un emprendimiento gastronómico privado, algo que hasta el día de hoy no sucedió, pero que, dados los negocios inmobiliarios encarados en la zona , no puede descartarse, más aun teniendo en cuenta que las refacciones del lugar por parte del municipio, a más de un año de haberse cerrado, no fueron empezadas.

La hipótesis de la instalación de comercios gastronómicos en la zona se hizo fuerte debido a la aprobación de la modificación del Código de Ordenamiento Urbano (COU) de la zona costera en el año 2006, durante la gestión de Enrique Japonés García, ex Intendente y actual precandidato por el Frente para la Victoria (FpV) para volver a ocupar ese cargo. Este hecho, en conjunto con la realización de lo que hoy se denomina Complejo Al Río, continúa poniendo en riesgo de desaparición total el centro cultural, y acentuando la política de privatización en la costa del distrito.

[quote_right]El centro cultural está totalmente tapeado y cerrado, no se ha hecho nada.”[/quote_right] Los primeros meses del año pasado estuvieron teñidos por el descontento generalizado de los vecinos ante la medida del gobierno de Jorge Macri de cerrar el centro participativo, y se vieron reflejadas en varias movilizaciones realizadas frente al palacio municipal y en el mismo centro cultural por ese entonces, en reclamo de la devolución a la comunidad de la amplia oferta de actividades culturales para todas las edades que el lugar supo tener.

El año lectivo 2014 nunca comenzó, y por ello sus alumnos se agruparon para pedir el dictado efectivo de los talleres con los que contaba el centro, como tango, salsa, canto, flamenco, yoga, teatro, entre otras varias actividades, además de recitales, exposiciones de arte y espectáculos infantiles, la mayoría de ellos gratuitos. Algunos fueron reprogramados en el Centro Cultural Munro, con la dificultad que conlleva que muchos vecinos de la zona costera se movilizaran hacia el alto del partido, y otros fueron cerrados totalmente.

Estos vecinos y alumnos agrupados y organizados, lograron juntar más de 5 mil firmas que repudiaban el cierre del lugar, y que fueron presentadas al Concejo Deliberante de Vicente López. Como consecuencia inmediata a esto, se había logrado llamar a una reunión el 13 de marzo del año pasado, que finalmente nunca fue realizada, ya que las autoridades municipales la cancelaron y nunca la reprogramaron.

El descontento de los CCCosta1alumnos se transformó en una constante durante todo el 2014 y parte de este año, y se tomaron medidas como abrazos simbólicos al Centro, reiterados pedidos de entrevistas con el Intendente del municipio y con el Secretario de Obras Públicas, Sergio Botello, que nunca fueron atendidos, movilizaciones y banderazos en el que recibieron amenazas por parte de patotas que podrían estar vinculadas al municipio, según declaraciones de algunos vecinos vinculados al reclamo.

Ante las acciones de los vecinos y alumnos del Centro de Participación Cultural, el gobierno municipal cesó con el desmantelamiento del mismo, aunque a más de un año y medio del inicio de conflicto, no se dio ninguna solución ni respuesta a la necesidad de que el edificio se reabra.

La movilidad y capacidad de acción de los vecinos se dilata a medida de que los días pasan, en parte por miedo y en parte por el resultado de una política de desgaste que ocurre con casi todas las manifestaciones sociales que estén disconformes con alguna acción estatal ineficiente. Por otra parte, el edificio se encuentra hoy utilizado como depósito de materiales para actos, eventos o programas oficiales del municipio en la zona costera.

Al lado de la institución hay una feria artesanal, y una ex oficina de turismo que se encuentra cerrada hace meses. Esto provoca no sólo una desvalorización de la cultura por el cierre mismo del centro cultural, sino también por el abandono indirecto que sufre la feria de artesanos en el lugar.

Esa manzana, entre las calles Vergara y Urquiza, está establecida en el Código de Ordenamiento Urbano, como un lugar para ejecutar una posible concesión gastronómica. “Nosotros, cuando arrancó el conflicto, presentamos un proyecto para modificar eso”, dijo Carlos Roberto, concejal del Partido Socialista (PS). A su vez, la feria también tiene una ordenanza para su existencia, que nunca fue derogada, pero que provoca contraposiciones en este sentido: una establece que el lugar puede utilizarse para concesiones gastronómicas, y la otra, que ese lugar esté ocupado por la feria.

“Hoy los que siguen estando afectados, además de los exalumnos del centro cultural, son los feriantes, por la etapa de invierno en la que hay menos movimiento. Están preocupados porque temen que en algún momento los intenten trasladar a otro lugar”, agregó el edil socialista.

El hecho nuevo que se produjo a principio de año, en las primeras sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, estuvo relacionado al predio de la ex oficina municipal de turismo. “Sacamos fotos del lugar que estaba totalmente abandonado y las presentamos en el recinto”, contó el concejal.

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“El centro cultural está totalmente tapeado y cerrado, no se ha hecho nada. Hablé hace un tiempo con el Secretario de Cultura, y hay una decisión tomada de no reacondicionarlo porque supuestamente se incurriría en un gasto que el municipio no está dispuesto a hacer”, dijo Roberto.

El reclamo está congelado, y eso no ayuda tampoco a que se disparen los proyectos que están en la Comisión de Obras Públicas. “Yo dudo mucho que se traten”, comentó Roberto. “Si surgen hechos nuevos, insistiremos en el tema en estos meses, pero, si no hay un reclamo más fuerte, va a ser difícil que se pueda retrotraer la situación”, finalizó.