domingo, noviembre 8, 2026
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San Martín: la empresa que produce los preservativos Tulipán despidió a 200 empleados

La firma Kopelco redujo su plantilla de 355 a 135 trabajadores. La empresa atribuye los despidos a la caída del consumo interno y al fuerte impacto de las importaciones, especialmente en su división textil.

La empresa Kopelco S.A., responsable de la fabricación y comercialización de la reconocida marca de preservativos Tulipán, redujo en más de 60% su plantilla de trabajadores como consecuencia de la caída del consumo y las dificultades que atraviesa la industria local.

Según estimaciones de la propia compañía, la dotación pasó de 355 empleados a 135, lo que implica la pérdida de 220 puestos de trabajo. La situación refleja el complejo panorama que enfrentan distintos sectores industriales en el país.

Fundada a fines de la década de 1980, la marca Tulipán se consolidó como una de las más conocidas del mercado argentino. La empresa comercializa 12 tipos diferentes de preservativos, además de geles íntimos y otros productos, y calcula que mantiene cerca de un 40% de participación en el mercado nacional. En distintos momentos también fue proveedora del Estado en campañas de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Sin embargo, la actividad de Kopelco no se limita a los preservativos. La firma también tiene una importante presencia en el sector textil, donde produce puntillas, cintas elásticas y rígidas, hilados de látex y globos, entre otros artículos. Su planta principal funciona en San Martín, provincia de Buenos Aires, mientras que cuenta con otra instalación en el parque industrial de San Luis.

El gerente general de la empresa, Felipe Kopelowicz, explicó que el ajuste en la plantilla estuvo vinculado principalmente a la fuerte caída en las ventas internas durante los últimos años. En declaraciones a Radio Con Vos, sostuvo: “Estamos súper preocupados, es un momento muy desafiante. Tenemos caída de ventas de hasta 50% en algunos rubros. Nunca viví una cosa así”.

De acuerdo con el directivo, uno de los factores que afecta al sector es la competencia con productos importados, especialmente en el rubro textil. Señaló que la llegada de prendas confeccionadas desde China dificulta la competitividad de la producción local.

Kopelowicz aclaró que, dentro del negocio de la compañía, la fabricación de preservativos fue el segmento menos golpeado. Según indicó, el posicionamiento de la marca con precios más accesibles incluso le permitió ganar algo de participación en el mercado, a pesar de que el consumo general se redujo.

El panorama es distinto en las otras unidades de negocio de la firma. El empresario afirmó que rubros como los elásticos para ropa interior, los globos y otros productos intensivos en mano de obra fueron los más afectados por la caída de la actividad. “La torta cae pero nosotros ganamos un poco de participación. Pero los otros rubros nuestros están muy atacados: elásticos de ropa interior, globos y productos de mano de obra intensiva. Allí, lamentablemente, hemos achicado personal y el negocio se cayó a pedazos. En textil, cayó un 50% en volumen de venta”, explicó.

El directivo también expresó su preocupación por el escenario que enfrenta la industria y realizó una autocrítica sobre la situación de la empresa. “Estoy muy decepcionado con mi propia gestión porque mi gente la está pasando mal. No he podido cambiar ni resolver ni mejorar la situación de la gente. Realmente no sé qué música bailar, no sé cuál es el piso. No sabemos qué hacer”, señaló.

En ese contexto, Kopelowicz cuestionó la falta de diálogo entre el Gobierno nacional y el sector industrial. Según afirmó, desde la llegada de la gestión de Javier Milei no hubo contactos con las empresas del rubro ni con las cámaras empresarias. “Nunca nadie me llamó, ni a mí ni a la cámara. No convalidan la industria real. Son asesores que supuestamente saben de lo que están hablando pero no hablan con nosotros”, sostuvo.

Al referirse al debate sobre la competitividad de la industria argentina, el empresario reconoció que existen áreas donde el sector puede mejorar en eficiencia, pero advirtió que desmantelar la estructura productiva por esas dificultades sería un error. “Desarmar todo por alguna ineficiencia me parece un suicidio”, afirmó.

Finalmente, al analizar la reciente reforma laboral impulsada por el Gobierno, Kopelowicz consideró que su impacto sería limitado si no se recupera la actividad económica. En su opinión, el problema central sigue siendo la falta de consumo. “Puede hacer que alguien tome algún empleado más pero si uno no se siente tranquilo en su trabajo, no va a consumir. Lo mismo que los empresarios: si no nos sentimos tranquilos, no invertimos. Hoy la gente tiene salarios pero no llegan”, concluyó.