Tigre se salvó de la derrota sobre el final en Mendoza. Fue empate 2-2 ante Independiente Rivadavia por la fecha 13 del Torneo Clausura. Alan Barrionuevo marcó el gol del empate transitorio y Manuel Fernández estampó el empate final en tiempo de descuento.
Para otro duelo trascendental en donde solo servía ganar, Dabove apostó a dos cambios: Garay por Moreno en el lateral derecho y el ingreso de Peluffo de ocho por el suspendido Santi López. Se enfrentaban dos equipos de realidades muy opuestas pero con la misma necesidad: ganar.
Pasó muy poco en los primeros 15 minutos. Tigre sin poder conectar pases e Independiente Rivadavia intentando tomar las riendas del partido en campo contrario. Salvo un remate desviado de Saralegui, nada de nada.
A los 20', el local se puso en ventaja con un golazo impresionante de Matías Fernández, que le enganchó a Garay y sacó un derechazo que se metió en el ángulo de Zenobio. Antes de que el partido se volviera inmanejable para Tigre, Barriounevo puso el 1-1 al conectar de cabeza un córner desde la izquierda a los 26'.
El resto del primer tiempo tuvo la misma tónica: Rivadavia manejando pelota, tiempo y espacio y entrándole con bastante facilidad a Tigre, especialmente con centros a las espaldas de Álvarez y Garay que la pasaban muy mal ante cada embate. Florentín estrelló un cabezazo en el travesaño en la única y más clara de los mendocinos después del 1-1. El local fue bastante superior pero no lo tradujo en el marcador al irse al descanso.
Salvo algún chispazo de Saralegui, el Matador la pasó mal en general y no hizo pie en el partido más allá del empate.
Dabove sacó a Peluffo, amonestado, para el inicio del complemento. Entró Moreno de cuatro y Garay se adelantó de ocho. Como era de esperarse, Rivadavia se volvió a poner en ventaja después de un horror del fondo de Tigre. Rebote corto de Zenobio, Álvarez se la da a Saralegui de espaldas en la puerta del área y el 10 del Matador la perdió. Florentín le dio como venía y a sacar del medio.
Otra vez se repetía la secuencia: Tigre sintió el golpe y no encontraba ni un solo camino para llevar algo de peligro al arco del rival. Iban 20' y Rivadavia estaba bastante más cerca del 3-1 desde la postura y el ímpetu que el Matador de la igualdad. Dabove movió la delantera: Manu Fernández y Méndez a la cancha en lugar de Santi González y Russo.
Iban 32 minutos y nada había cambiado. Tigre era un rejunte de piernas desparramado en el campo de juego. Se fueron consumiendo los minutos y parecía que nada iba a cambiar, hasta que un buscapié en tiempo de descuento encontró a Manu Fernández solo en el área y permitió que Tigre lograra la igualdad agónica para cortar la racha de cinco derrotas seguidas.



