Bianca Bordiez, una deportista de 20 años oriunda de Ingeniero Maschwitz, Escobar, se consagró campeona mundial de Taekwon-Do junto a la Selección Argentina en el certamen disputado en la ciudad de Porec, Croacia. La competencia, que se extendió durante cinco días y reunió a representantes de más de 50 países, significó un nuevo logro internacional para la joven atleta, que comenzó su camino en las artes marciales a los 7 años y pudo viajar al continente europeo gracias al apoyo de la comunidad, vendiendo rifas y buscando sponsors.
El equipo argentino que integra Bordiez obtuvo el título mundial en la categoría de formas por equipos, luego de superar a rivales como Irlanda, Inglaterra y Noruega, estas últimas las defensoras del título. "Representar a la Argentina fue más que un orgullo para mí, fue una experiencia inigualable y un sentimiento que cuesta poner en palabras. Fue una locura de semana de competencia, en hoteles con todos los demás países que competían en el mundial, una competencia de un nivel altísimo con más de 50 países. Estar entre los mejores del país representando ya es una emoción muy grande, pero estar entre los mejores del mundo y llevar a la bandera a lo más alto del podio es una emoción y un sentimiento inexplicable”, expresó Bianca en diálogo con QUE PASA.
En cuanto a su desempeño personal, la escobarense compitió en la categoría lucha individual, donde enfrentó en la final a una representante de Italia. Pese a su gran actuación, perdió por un punto en una decisión ajustada. En lucha por equipos, Argentina venció a España con una amplia diferencia, pero cayó por escaso margen ante Eslovenia, que se luego se consagró campeona mundial en esa modalidad.
La historia de Bianca está marcada por el esfuerzo y la dedicación. Comenzó a entrenar Taekwon-Do a los siete años incentivada por su padre, Marcelo, quien también es su entrenador y dirige academias en Maschwitz y en el Club Unión de Olivos. "Comencé Taekwon-Do porque mi papá era instructor y quería que yo sepa defenderme. Con el tiempo la pasión por el arte marcial comenzó a crecer, y aún más la pasión por la competencia. Y el Kickboxing lo comencé para complementar al Taekwon-Do en cuanto a lo deportivo, y con el tiempo también se fue ganando mi amor", contó.

A los 15 años fue convocada por primera vez a la selección argentina de Taekwon-Do, equipo en el que continúa desde entonces. Paralelamente, incorporó el Kickboxing como disciplina complementaria, en la que también alcanzó reconocimiento internacional. Entre sus logros figuran títulos nacionales, panamericanos y mundiales obtenidos en países como Eslovenia, Bulgaria y Finlandia. En 2024, fue campeona del mundo por equipos en la Copa del Mundo disputada en Mar del Plata, además de lograr otras medallas en distintas categorías. Este año también compitió en el Open de Italia y en la Copa del Mundo de Kickboxing en Hungría.
A pesar de los logros deportivos, Bianca explicó que el Taekwon-Do es un deporte amateur y que los costos de los viajes recaen casi por completo sobre los propios atletas. "Fue muy difícil recaudar todos los fondos para poder costear el viaje, ya que el Taekwon-Do, al ser un deporte amateur, no recibe ayuda económica. Todo lo que conlleva un viaje y una competencia internacional implica el avión, vuelos internos, alojamiento, inscripción, traslados, comida y equipamiento previo, protecciones, seguros, y más", relató.
Para poder participar del Mundial, organizó una rifa con ocho premios donados y diseñó una remera con sponsors locales que colaboraron económicamente. "Representar a mi país es un orgullo inmenso, no solo por todo el trabajo que hago día a día para representarlo de la mejor manera, sino por las dificultades que a veces conlleva llegar a vivir estas experiencias. Estoy muy agradecida a todos los que hicieron posible el viaje", destacó.
La atleta subrayó la importancia del acompañamiento que recibió por parte de su entorno, familiares, amigos y la comunidad, que se movilizó para ayudarla a continuar con su carrera en el taekwondo. Su reciente consagración en Croacia conjuga años de disciplina, esfuerzo personal y apoyo colectivo, que le permitieron llevar nuevamente la bandera argentina a lo más alto del podio internacional.




