Los fusilamientos de José León Suárez constituyen uno de los episodios más emblemáticos de la historia política argentina del siglo XX. La ejecución clandestina de civiles durante la madrugada del 10 de junio de 1956, en el marco de la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, trascendió el hecho policial y judicial para convertirse en una referencia obligada de la memoria colectiva, en gran parte gracias a la investigación que años después realizó el periodista y escritor Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre.
Para comprender lo ocurrido es necesario remontarse a los años previos. Tras la muerte de Eva Perón en 1952 y en medio de una creciente crisis económica, se profundizó la confrontación política entre el gobierno de Juan Domingo Perón y una oposición integrada por sectores del radicalismo, el socialismo, grupos conservadores y otras expresiones políticas.
La tensión aumentó durante 1955, especialmente a partir del conflicto entre el gobierno y la Iglesia Católica. El 16 de junio de ese año, aviones de la Armada controlados por militares rebeldes bombardearon Plaza de Mayo y la Casa Rosada en un intento por derrocar y asesinar a Perón. El ataque fracasó, pero anticipó el desenlace que llegaría pocos meses después.
El 16 de septiembre de 1955 un nuevo levantamiento militar logró derrocar al gobierno constitucional. El general Eduardo Lonardi asumió la presidencia de facto, mientras Perón partía al exilio. Sin embargo, la etapa moderada de Lonardi fue breve. El 13 de noviembre fue desplazado por un golpe interno dentro de las Fuerzas Armadas y reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu, acompañado por el almirante Isaac Rojas.
Comenzó entonces la fase más dura de la Revolución Libertadora. El nuevo gobierno impulsó medidas orientadas a la persecución del peronismo, incluyendo el Decreto 4161 de marzo de 1956, que prohibió símbolos, nombres, consignas y expresiones vinculadas a ese movimiento político. En ese contexto se produjo el levantamiento cívico-militar encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, que buscaba poner fin al gobierno de facto y restablecer la democracia.
La noche del 9 de junio de 1956, un grupo de hombres se encontraba reunido en un departamento ubicado en Hipólito Yrigoyen 4519, en la localidad de Florida, partido de Vicente López. Mientras escuchaban por radio una pelea de boxeo, fueron sorprendidos por fuerzas de seguridad que los detuvieron y trasladaron inicialmente a la Comisaría de San Martín. Entre ellos estaban Miguel Ángel Giunta, Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez, Mario Brión, Horacio Di Chiano, Norberto Gavino, Rogelio Díaz y Juan Carlos Livraga. Posteriormente se sumaron Reinaldo Benavídez y Julio Troxler.
Durante la madrugada fueron trasladados a los basurales de José León Suárez, donde recibieron una descarga de disparos sin juicio previo. Cinco de ellos murieron: Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Carlos Lizaso, Mario Brión y Vicente Rodríguez. Otros siete lograron sobrevivir. Días después también fue fusilado el general Valle.
Durante semanas los hechos permanecieron ocultos. Sin embargo, comenzó a circular una versión que sostenía que uno de los fusilados seguía con vida. Rodolfo Walsh logró localizar a uno de los sobrevivientes y comenzó una investigación que desmontó la versión oficial de los acontecimientos. El resultado fue una serie de artículos periodísticos publicados en el diario Mayoría y, posteriormente, el libro Operación Masacre, editado en 1957. La obra reconstruyó los fusilamientos clandestinos y documentó uno de los primeros casos de terrorismo de Estado registrados en la Argentina. Con el paso del tiempo se transformó en un clásico de la literatura política y periodística nacional.

El juicio por la verdad
Setenta años después de aquellos acontecimientos, el Juzgado Federal N°2 de San Martín resolvió avanzar con una instancia judicial largamente reclamada por familiares de las víctimas y organismos de Derechos Humanos. La jueza Alicia Vence elevó la causa a juicio y prevé iniciar en las próximas semanas un juicio por la verdad destinado a reconstruir oficialmente los hechos ocurridos entre la noche del 9 y la madrugada del 10 de junio de 1956.
El proceso buscará esclarecer los asesinatos de Mario Brión, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez, Carlos Lizaso y Nicolás Carranza, así como otros fusilamientos ocurridos en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires durante aquellos días, incluidos hechos registrados en Lanús, Campo de Mayo y la entonces Penitenciaría Nacional ubicada en el predio donde actualmente se encuentra Plaza Las Heras.
Debido a que los principales responsables ya fallecieron, el proceso se desarrollará bajo la modalidad de juicio por la verdad, una herramienta judicial orientada a reconstruir hechos históricos de gravedad cuando ya no resulta posible avanzar penalmente contra los acusados. Entre los principales señalados por los fusilamientos se encontraba el coronel Desiderio Fernández Suárez, entonces jefe de la Policía Bonaerense y subordinado directo del vicepresidente de facto Isaac Rojas. Fernández Suárez murió en 2001.
La causa fue impulsada por familiares de las víctimas junto a organismos de Derechos Humanos. Durante la investigación declararon, entre otros, Berta Carranza, Daniel Brión, Alicia Rodríguez y Delia Garibotti, quienes aportaron documentación y testimonios para reconstruir los hechos. También se incorporó documentación histórica hallada en un inmueble del barrio porteño de La Boca vinculado al almirante Isaac Rojas y actualmente utilizado como Museo de la Armada.
El abogado Alberto "Pepe" Palacios, integrante de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de San Martín y representante de familiares, definió la elevación a juicio como "un acto reparatorio fundamental" y destacó que permitirá establecer oficialmente cómo ocurrieron los asesinatos. El avance de la causa se produce además luego del antecedente generado por el juicio por la verdad de la Masacre de Napalpí, en Chaco, declarada crimen de lesa humanidad en 2022.

Homenaje en Boulogne
En paralelo al proceso judicial, familiares, vecinos y organizaciones de Derechos Humanos organizaron una actividad conmemorativa para recordar a Nicolás Carranza y Francisco Garibotti, dos de las víctimas que residían en Boulogne. El homenaje se realizará el sábado 13 de junio, entre las 11 y las 14.30, en la esquina de Pasaje Carranza y Guayaquil, en Barrio Obrero, lugar donde vivían ambos antes de ser detenidos y posteriormente fusilados.
La convocatoria es impulsada por las familias de Carranza y Garibotti junto a la Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte. Según informaron los organizadores, la jornada incluirá intervenciones artísticas, música en vivo, una presentación de danza, la inauguración de un mural homenaje y un siluetazo en memoria de las víctimas.
La actividad se desarrollará en un contexto especial, marcado por el 70° aniversario de los fusilamientos y por el inminente inicio del juicio por la verdad que buscará reconstruir judicialmente uno de los episodios más recordados de la resistencia al gobierno de facto instaurado tras el derrocamiento de Perón en 1955.



