Tigre perdió ante Banfield en el Estadio Florencio Sola por la fecha 7 del Torneo Clausura. Mauro Méndez, en el segundo tiempo, marcó el gol del triunfo para el equipo local.
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Con el cambio de Julián López por Cabrera y el ingreso a último minuto de Barrionuevo por una molestia de Cardona, Tigre se presentó en el Sur con un 4-1-3-2 con Arias de único cinco. Tras cinco minutos en los que el Matador jugó y se plantó en campo contrario, Banfield emparejó las acciones y para los 20' ya había tenido una clara con un cabezazo de Auzmendi. Por ahora el trámite tenía muy poco vuelo futbolístico.
Entre los 20' y los 30' fue el peor tramo de Tigre en el partido. No se le caía una sola idea ni podía juntar tres pases seguidos. Todo eran pelotazos a dividir y ni Saralegui ni González ni López entraban en contacto con la pelota. Banfield, con sus limitaciones, seguía jugando en campo del Matador y merodeaba el área de Zenobio.
Tigre apenas avisó con un remate de Oviedo a los 36' que se desvió en un defensor y Sanguinetti la desvió al córner. Fue lo único "claro" del Matador en 45 minutos. Para colmo acumuló amonestados antes de irse al descanso sin goles: Arias, González y Laso vieron la tarjeta.
Dabove metió a Leyes en el entretiempo por Arias amonestado pero nada cambió en los primeros 20' del complemento. A Tigre le sequía quedando a kilómetros el arco de Sanguinetti y no tenía creatividad. Se repetía en jugadas divididas para Oviedo o Russo que se diluían fácil, sumado a las limitaciones de los laterales para atacar y algunos errores no forzados en salida. Banfield, con muy poco, seguía siendo levemente superior. A la cancha Chaco Martínez por Santi González, de muy discreta performance.
A los 23' llegó el baldazo: Méndez aprovechó un control defectuoso de Zenobio para poner el 1-0. Tigre deambulaba por la cancha y estaba para el KO. Entre el gol y los 35', Zenobio tapó dos chances de gol clarísimas que hubiesen sentenciado la historia a favor del local. Romero por Oviedo para el último tramo y también entró Cabrera por López para los 10' finales.
El Matador nunca encontró los caminos para lastimar a Banfield. Intentó cargando el área de gente y tuvo una clara con un cabezazo de Laso que dio en el palo, pero fue la excepción a la regla. El equipo jugó muy mal, quizás el peor partido del campeonato, y se quedó merecidamente con las manos vacías ante el Taladro.