El CASI vuelve al Bosque Alegre: utiliza el predio y lo cuenta como parte de sus instalaciones


| San Isidro | Una nueva controversia surge con el predio que movilizó a la comunidad sanisidrense durante el 2012. Un año después que la Municipalidad derogara en convenio con el CASI por incumplimiento de la remediación ambiental, el club utiliza el predio y lo expone en su web como parte de sus instalaciones. Una carta de la Asamblea Bosque Alegre denuncia los hechos.




| Por Ariel Gómez Barbalace |
El Bosque Alegre es un predio a la vera del río en el bajo de San Isidro, que actualmente, junto a la reserva municipal, es uno de excepcionales espacios donde se puede disfrutar de la flora y la fauna de los bosques ribereños que fueron desmontados con el avance de la urbanización en las últimas décadas.

Este predio fue epicentro de un conflicto que envolvió a la comunidad de San Isidro y desnudó formas que hacen a la política local, tanto en su acciones al margen de las legislaciones, como las relaciones entre el poder político y el  poder económico, como la utilización de la propaganda y la prensa oficialista para  la construcción de un el relato que contradice los hechos sucedidos.   

La tala del bosque, la represión a los vecinos y la salida del CASI 

En septiembre del 2011, el Municipio cedió el predio al Club Atlético San Isidro (CASI) para que este realizara una cancha de rugby profesional, después de la entidad centenaria vendiera por cifras millonarias un predio en Escobar y necesitara nuevas instalaciones.

El club, que ya cuenta con diversas cesiones de predios públicos en costa de San Isidro para su uso exclusivo,  procedió entonces a la tala de más 1 hectárea, la mitad del bosque. Esta intervención en el medio ambiente se realizó sin estudio de impacto ambiental, ni ninguno de los resguardos de protección del ambiente y participación ciudadana que según la normativa vigente debieran respetarse. Además se realizó desestimando las advertencias públicas que la Asociación Ribera Norte (ONG ambientalista, responsable hasta entonces de la reserva Municipal) hiciera sobre el caso, lo cual le valió su expulsión del Municipio, por motivos “políticos”, después de 20 años de una destacada labor al frente del la reserva Municipal.

Todo esto produjo una inédita movilización en la comunidad de San Isidro y la constitución de la Asamblea Bosque Alegre, que comenzó a generar actividades en la parte del predio no talado. En abril del 2012, en un intento de avance de las obras, se produjo un triste hecho de represión por parte de los agentes municipales de “Cuidados Comunitarios” (la policía municipal “informal” de San Isidro) que movilizó más de 40 patrulleros para desalojar a un grupo de vecinos que formaban un cordón protegiendo el bosque.

Después de esto, el municipio realizó una gran campaña publicitaria, anunciando la creación de un campo de deportes municipal (la parte talada del bosque) y la creación de un nuevo “Paisaje protegido” (la parte sin talar del bosque). Contradictoriamente mientras la propaganda oficial  anunciaba la “recuperación del Espacio Público y saneamiento de la costa” se había talado un bosque ribereño y entregado el mismo a una institución privada.

Todos estos episodios, la movilización de la comunidad, el impacto mediático del tema, y la repercusión negativa en la imagen, tanto del intendente como del CASI, derivaron que a finales del 2012, el Municipio derogue el convenio que tenía con el club para el uso del predio, argumentando un incumplimiento de este de la remediación ambiental comprometida.  


El CASI está en el bosque

Mayo 2014, predio talado de Bosque Alegre (Boya 3 para el CASI) 
Cuando parecía que el conflicto estaba terminado, con la pérdida de la mitad del bosque que se iba a convertir en un Campo de Deportes Municipal (para uso público y no exclusivo de un club),  con la otra mitad del bosque declarada “Paisaje Protegido”, el aumento de la conciencia pública del valor social y ambiental de estos espacios, y algún límite que la comunidad puso a sus gobernantes en relación a futuros procederes en decisiones en torno al espacio público , un nuevo episodio resignifica muchos de los hechos sucedidos y moviliza un comunicado público de la organización vecinal y ambientalista Asamblea Bosque Alegre. 
La retirada del CASI del Bosque Alegre y la derogación del convenio que lo unía al predio parece no haber sido otra cosa que la búsqueda de distraer la atención pública para continuar con gran parte de los proyectos originales.

Actualmente, el predio talado, es utilizado de forma exclusiva por el CASI. Después de realizarse un relleno, de sembrar y marcar una cancha de fútbol,  como si nada hubiera pasado, el club comenzó a utilizar el predio los sábados, permaneciendo el resto de los días sin utilización alguna y con una custodia que informa al vecino que quiera acceder que el predio es “privado” y del CASI.

Confirmando estos dichos, el presidente del CASI Gabriel Travaglini, en su editorial del 26/11/13 en la revista del club comunica a los socios la continuidad de los proyectos en el bajo de San Isidro, en los predios denominados como “Boya” (denominación interna que el club da a algunas de sus instalaciones en la costa,  y el predio de Bosque Alegre es designado como Boya 3).


También en su página web, el club incluye al Bosque Alegre (Boya 3 para el CASI) dentro del cronograma de actividades y es claramente marcado en el mapa que señala las ubicaciones de las instalaciones del club, diferenciado del Campo Municipal 6, que el club también utiliza pero no lo designa bajo la denominación interna que da a las instalaciones “propias” (ver imagen).  


La carta de la Asamblea Bosque Alegre

Con motivo de hacer público estos nuevos acotencimientos y compartir con la comunidad una mirada sobre todo el proceso de todo el conflicto de Bosque Alegre, el grupo de vecinos nucleados bajo la Asamblea Bosque Alegre hizo pública una carta de la cual compartimos unos extractos y dejamos el link para leerla en forma completa:

“Entre 2011 y 2012 se produjeron hechos vinculados a la destrucción del BOSQUE ALEGRE y a la apropiación de sus terrenos por el Club Atlético San Isidro (C.A.S.I.) por los que dicho Club y el Gobierno Municipal (MSI) agraviaron a la comunidad de San Isidro”.

“Devastar BOSQUE ALEGRE para que el C.A.S.I. ampliara sus comodidades en el Bajo de San Isidro era un proyecto inviable si se actuaba dentro del marco de la ley y la comunidad debe saber por qué”.
“Actualmente y durante los fines de semana, el club ocupa la parte talada y rellenada del bosque para sus prácticas de rugby infantil y, en los momentos en que no usa el predio, hay apostado allí personal de seguridad privada con perros para impedir que cualquiera pueda ingresar a este lugar”.
“Una vez más, todo ocurre en medio de un desquicio administrativo como aquél que contribuyó desde el comienzo del caso a disimular las graves violaciones a la ley que fueron cometidas. A meses de haber dictado un decreto que le revocó la cesión de tierras, el club reaparece en escena, como si nada hubiera pasado, sin que se sepa si un nuevo convenio fue firmado ni razón que explique por qué se lo hizo salir por una puerta y luego reingresar por otra diferente en el mayor de los silencios”
“¿Quién dice la verdad y quién miente? ¿La Municipalidad cuando afirma que es un lugar público o el C.A.S.I. cuando dice que es un lugar privado y que forma parte de sus instalaciones?”
“La tala de bosque alegre significó mucho más que un hecho de degradación ambiental. Constituyó antes que eso una ruptura grave de las relaciones básicas de convivencia de nuestra comunidad por parte de un club que, pudiendo manejar a su voluntad los tendones del poder público comunal a punto tal de hacerlo actuar en abierto y franco desafío a la ley, no ha cesado en sus embates para quedarse con un bien que es de la comunidad y aplicarlo a un uso que importa necesariamente su destrucción”.

Ver carta completa: acá