El intendente de Morón, Lucas Ghi, atraviesa uno de los momentos políticos más complejos de su gestión. En apenas dos días, el Concejo Deliberante aprobó una interpelación vinculada al caso de la exdirectora de Políticas de Género Luna Ortigoza y luego rechazó la Rendición de Cuentas correspondiente al ejercicio 2025. En ambos casos se repitió una misma mayoría de 16 votos que reunió a La Libertad Avanza, el PRO, otros sectores opositores y al bloque de Unión por la Patria alineado con Martín Sabbatella.
La conformación de esa mayoría refleja el nuevo escenario político que se abrió tras la ruptura entre el sector que responde al intendente y el espacio liderado por el exintendente Sabbatella. Se trata de dirigentes que durante años integraron el mismo armado político local. Hoy, sin embargo, aparecen ubicados en veredas enfrentadas dentro del Concejo Deliberante.
La votación volvió a dejar al descubierto la situación de minoría legislativa en la que quedó el oficialismo. La Rendición de Cuentas fue rechazada por 16 votos contra 8, aunque la decisión no tiene efectos administrativos directos sobre el ejercicio ya cerrado. La evaluación definitiva sobre la legalidad y corrección de la ejecución presupuestaria quedará en manos del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires.
Más allá del impacto político, el debate también puso sobre la mesa una serie de números que generaron fuertes cuestionamientos. Según los datos oficiales presentados por el Ejecutivo, el Municipio cerró el ejercicio 2025 con un déficit de $13.634 millones. El presupuesto rondó los $177.000 millones mientras que el gasto devengado superó los $194.000 millones.
Durante la discusión también se mencionó una deuda superior a los $11.000 millones con la empresa encargada de la recolección de residuos y una deuda flotante cercana a los $21.000 millones. Desde sectores opositores además se señaló que la planta municipal, incluyendo al Concejo Deliberante, alcanza los 7.839 trabajadores y que más de la mitad de los recursos se destinan al pago de salarios.
La defensa de la gestión estuvo a cargo principalmente del concejal Agustín Ramponelli, del bloque PJ-MDF. Durante una extensa exposición, el edil atribuyó buena parte de las dificultades económicas al contexto nacional y a la reducción de recursos que reciben la Provincia y los municipios. "El modelo nacional condiciona más que nunca a las demás jurisdicciones. Los recursos alcanzan cada vez menos", sostuvo durante el debate. También afirmó que los cambios en el Coeficiente Único de Distribución (CUD) provocaron una caída en los ingresos por coparticipación y señaló que "de haberse sostenido estos recursos, Morón hubiera recibido $19 mil millones más por coparticipación".
Desde el sector referenciado en Martín Sabbatella las críticas estuvieron dirigidas tanto a la situación financiera como al rumbo político de la gestión. Concejales de ese espacio cuestionaron la administración de los recursos municipales, recordaron los conflictos con trabajadores y atribuyeron el deterioro de la gestión a decisiones tomadas luego de la ruptura interna que terminó alejando a dirigentes de Nuevo Encuentro del gabinete municipal. La presidenta del bloque, Florencia De Luca, sostuvo que "el año terminó con un Estado que no podía pagar las horas extras de los empleados ni el aguinaldo de sus funcionarios" y agregó que "la venganza le ganó a la responsabilidad".
Por su parte, La Libertad Avanza centró buena parte de sus cuestionamientos en el déficit fiscal, el volumen de la deuda, el gasto salarial y los mecanismos de contratación utilizados por el Municipio. El concejal Pablo Tozzi afirmó que "hay plata pero no se sabe administrar" y aseguró que "cada mil pesos que entran, 540 se van en sueldos". También apuntaron contra la situación del sistema de salud municipal. Durante el debate, la concejal Analía Zappulla definió al Hospital de Morón como "la nave insignia de la mala gestión" y cuestionó la continuidad de compras directas en el área sanitaria.
Desde otros sectores opositores también hubo fuertes cuestionamientos. Ariel Aguilera, de Todo por Argentina, afirmó que el expediente presentado por el Ejecutivo era "un gran dibujo" y sostuvo que "el déficit que hoy nos traen no es por un asfalto o por patrulleros. Es por burocracia y por gasto político".
La Rendición de Cuentas fue aprobada únicamente por los concejales José María Ghi, Alfonso Martínez, Vanina Moro, Agustín Ramponelli, Claudio Román y Adrián Colonna, del bloque PJ-MDF, junto con Lorena Acevedo y Sibila Botti, del Frente Renovador.
El rechazo fue acompañado por Analía Zappulla, Cristian Morales, María Mobilia, Cecilia Solía, Pablo Miño y Ezequiel Tozzi, de La Libertad Avanza; Ariel Aguilera, de Todo por Argentina; Alejandra Liquitay, de La Libertad Avanza; Claudio Faro y Bernardo Magistocchi, del PRO; Daniela Cáceres, de Nuevo PRO Morón; y los concejales Diego Spina, Florencia De Luca, Sol Steimberg, Marcelo Notario y Mariano Spina, del bloque Unión por la Patria referenciado en Martín Sabbatella.



