Jornadas Carolina Aló: presentaron encuentros para estudiantes de San Isidro sobre la violencia en el noviazgo

Las jornadas, iniciativa de la concejal del Frente de Todos, Lucía Claramunt, buscan implementar el debate y concientizar en escuelas secundarias sobre el flagelo. La presentación oficial contó con la presencia de Edgardo Aló, titular de la fundación Aló y padre de Carolina, y de la ministra de Gobierno de la Provincia, Teresa García.

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Este miércoles, en la víspera de los 25 años del asesinato de Carolina Aló, se presentaron en San Isidro las jornadas que llevan su nombre y que buscan concientizar sobre la violencia en el noviazgo a estudiantes de escuelas secundarias y escuelas para adultos.

La iniciativa fue presentada por la concejal del Frente de Todos en San Isidro Lucía Claramunt y aprobada en el legislativo local. Propone actividades a desarrollarse en la semana del 27 de mayo con estudiantes de escuelas secundarias a fines de reflexionar sobre las formas de relacionarse y la importancia de construir vínculos sanos y libres de violencia.

La presentación de la iniciativa fue moderada por Claramunt, y participaron Edgardo Aló, padre de Carolina y titular de la fundación que lleva su nombre, Teresa García, ministra de Gobierno bonaerense, la diputada María Laura Ramirez, y Amelia Bressán, inspectora jefa regional de la Región VI de educación.

“Transformar el dolor en lucha, es algo que Edgardo lleva haciendo hace 25 años”, dijo por su parte Ramírez y agregó que “Carolina es una joven que nos cambio como pensar nuestros vínculos a mi generación que no éramos conscientes de la violencia en el noviazgo”. A su vez, manifestó que “estás jornadas deben servir para estar a la altura de las circunstancias”.

Teresa García celebró la iniciativa de Claramunt: “Primero la definición del día 27 como Día de la Prevención y Erradicación de la Violencia en el Noviazgo y segundo, la ordenanza para llevar a cabo las jornadas”. Luego, reflexionó: “Acá hay una metodología de construcción social frente a un tema que nos compete como sociedad y que no se aborda en todos lados de la misma forma. Después existe el lamento cuando aparecen en los programas de televisión y los funcionarios aparecen en el lugar. La escuela es un lugar donde se crean saberes y hay que saber identificar la violencia prematura”.

“Llegamos a estas jornadas porque creemos que en la educación está la base del futuro del país”, sostuvo en esa línea Edgardo Aló y expresó: “Llevamos adelante una lucha cuando todavía no se hablaba de femicidio, pero existía. Es un largo camino, y este primer paso fue acompañado”.

Claramunt dijo que esta iniciativa “se pudo gestar esto gracias al trabajo colectivo” y enfatizó que cree “firmemente en la escuela como herramienta transformadora” y en “la necesidad de diseñar e implementar políticas públicas concretas que aborden la temática de la violencia de género desde sus múltiples dimensiones”.

El caso Aló

Las Jornadas Carolina Aló llevan ese nombre en homenaje a la joven víctima de femicidio en 1996, en el partido de Tigre, quien falleció luego que su pareja Fabián Tablado le diera 113 puñaladas.

Aló, de 17 años, estaba de novia con Tablado, por entonces de 20, e iban juntos a la nocturna de la Escuela 1 Marcos Sastre de Tigre. Aquella noche del 27 de mayo, la pareja dio distintas excusas en el colegio, logró salir antes del horario de salida y fueron juntos a la casa de Tablado, donde no estaba su familia.

Luego de tener relaciones sexuales y discutir, Tablado persiguió a Carolina por varios ambientes de la casa, escaleras, cocina y garaje, y la mató de 113 puñaladas aplicadas con cuatro armas blancas halladas en la escena: una cuchilla de cocina, dos cuchillos de mesa Tramontina y un formón de carpintería.

El juicio se realizó en 1998 y como en aquella época no existía la figura del “femicidio”, para intentar lograr una prisión perpetua la fiscalía y la querella acusaron por la figura del homicidio agravado por alevosía. Pero Sala III de la Cámara Penal de San Isidro condenó a Tablado a 24 años por homicidio simple y así evitó la perpetua.

En 2013 el femicida sumó la segunda condena por amenazar a su exmujer, con quien se casó en la cárcel, y su exsuegra y se le unificó una pena única de 26 años y seis meses que debía agotarse a fines de 2022.

Por el beneficio de la derogada Ley del “2×1” y los cursos que hizo en prisión como “estímulo educativo”, el cómputo de la condena se le redujo y la pena se le dio por concluida el 28 de febrero de 2020, cuando abandonó la Unidad 21 de Campana, se fue a vivir a la misma casa de Tigre donde hace 24 años cometió el femicidio y luego, en diciembre, fue detenido por la causa de las perimetrales.