En el Día del Bombero Voluntario, Adrián Peralta, jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de Garín, dialogó con QUE PASA sobre la realidad actual de la institución y la vocación de quienes eligen dedicar parte de su vida al servicio de la comunidad. Con más de 37 años de servicio en el partido de Escobar, Peralta destacó la necesidad el aporte del Estado para el sostenimiento de los cuarteles y la importancia de la capacitación de quienes ingresan a prestar este servicio tan necesario para los vecinos.
Peralta ingresó al cuartel cuando tenía 17 años. Desde entonces vio crecer a Garín, transformarse al partido de Escobar, profesionalizarse la formación de los bomberos y multiplicarse las emergencias a las que deben responder. Sin embargo, asegura que la esencia del servicio sigue siendo la misma: la vocación. "Yo entré en el año 88, hace 37 años casi, 37 o 38 años estoy. Una vida. Ya casi 37 años que estoy en una institución, 20 años de jefe de Bomberos de Garín", señaló sobre sus comienzos en la entrevista emitida por FM Fénix.
"Yo trabajaba en una radio, hacía las entrevistas en la calle en Radio Master de Garín. Y bueno, vine a hacerle un reportaje al jefe y me llamó muchísimo la atención el trabajo que hacían. Y bueno, de ese día que me entrevisté con el cabo Arias, que después fue un jefe nuestro y ahora nos sigue acompañando, me quedé y bueno, es el día de hoy que estoy, no me fui nunca más. Me subí a la autobomba para conocer y para hacerle la entrevista y no me bajé nunca más", recordó.
A lo largo de la entrevista también describió cómo es la vida cotidiana de quienes integran un cuartel voluntario. Lejos de dedicarse exclusivamente a la actividad, los bomberos deben compatibilizar el servicio con sus trabajos, estudios y responsabilidades familiares: "El bombero tiene que llevar los chicos al colegio, tiene que ir a trabajar, volver y bueno, en los tiempos libres y con mucha voluntad y muchas ganas se hacen guardias. Es una vida normal más ser bombero voluntario, que esto te implica un montón de tiempo".
En relación a la formación de los nuevos integrantes, Peralta explicó que el sistema actual es muy diferente al que existía cuando él ingresó al cuartel. Según detalló, la profesionalización llegó de la mano de la Ley del Bombero Voluntario y de una mayor exigencia en materia de capacitación. "Antes uno entraba y se hacía bombero día a día, renegaba con lo que podía, había academia, existía el libro El Calzo, que fue el primer libro que usaron los bomberos voluntarios. Hoy no. Hoy se ingresa, después tienen seis meses de práctica y de capacitación teórico-práctica. Nosotros tenemos el centro de entrenamiento donde los aspirantes nuevos van y están seis meses allá y no pisan el cuartel central hasta que no rinden la categoría de bombero voluntario. Y de ahí en adelante salen nuevamente como bomberos voluntarios a trabajar con un seguro de Provincia, un seguro de Nación y el seguro del cuartel", detalló y agregó que actualmente el cuartel cuenta con 114 integrantes activos y otros 19 aspirantes que están cursando su formación.
Además de los desafíos operativos, Peralta se refirió a una cuestión que preocupa a los cuarteles de todo el país: el financiamiento. Según explicó, los gastos para sostener el servicio son cada vez mayores y van desde el combustible y los seguros hasta la reparación de unidades y la compra de equipamiento. "Nosotros día a día tenemos el gasto diario de la cantidad de servicios, combustible, seguro de los vehículos, luz, teléfono, gas, equipamiento, ropa. Hoy se rompe un camión y hablamos de millones. Ya no son cien pesos o doscientos pesos. Es un montón de dinero", dijo destacó el aporte del Municipio de Escobar y de los vecinos, a través de rifas o eventos que se organizan desde el cuartel.
También reveló que el subsidio nacional que reciben los cuarteles no se está cobrando actualmente y atraviesa fuertes demoras. "Tenemos el subsidio municipal, uno provincial y tenemos uno nacional. Lamentablemente este último no lo están pagando desde el año pasado. Este año algunos cuarteles cobraron y otros no. Nosotros acá no cobramos".
Consultado sobre el rol de Bomberos Voluntarios y la posibilidad de remunerar la tarea, Peralta fue categórico: "Yo no sería bombero si fuera pago. Creo que a todos los bomberos que vos les preguntás, lo único que piden es que ya que no le damos un gasto a los gobiernos, por lo menos tengamos los vehículos bien, la protección personal para nuestros bomberos, que las instituciones estén bien, que tengamos comodidades, que no tengamos que andar saliendo a pedirle al vecino. Que se hagan cargo los gobiernos de los gastos de los bomberos voluntarios. No que nos paguen un sueldo, sino que podamos estar bien".
Respecto de los jóvenes que hoy se incorporan a la actividad, sostuvo que la capacitación es la principal herramienta para reducir riesgos. "Lo que más le pido a la gente nueva que está ingresando, que está haciendo el curso, es que se capaciten, que se cuiden muchísimo, que aprendan a cuidar a los compañeros y al vecino. La capacitación es lo primordial para que el final del siniestro salga bien. Yo no le quiero decir ni a una mamá, ni a una novia, ni a un papá, ni a una familia que tenemos a su hijo muerto en un incendio o en un accidente. Esta es una profesión muy riesgosa. Del momento que toca la sirena y el bombero sale de su casa corriendo ya hay riesgo", manifestó.
Finalmente, al analizar los cambios que observó desde 1988 hasta la actualidad, Peralta señaló que el crecimiento urbano, el aumento del tránsito, las nuevas tecnologías y los fenómenos climáticos modificaron profundamente el trabajo de los bomberos. "Lo principal es la cantidad de tránsito que hay, que nos cuesta llegar a los lugares. Lo segundo es la cantidad de productos químicos que hay en las viviendas, las baterías de litio que puede llegar a haber en una patineta. Nosotros cubrimos la Ruta 8 y la Ruta 9. Pasa todo en la noche oscura, hay muchas cosas de materiales peligrosos. El clima hoy es potente, las tormentas son muy agresivas. No es que llueve todo el día, llueve lo que llovía todo el día en una hora. La cantidad de servicios que teníamos ahora no tiene nada que ver con el año 88. Hay muchísima más población, muchísima más industria, muchísimos más vehículos, transporte de personas. La ciudad creció un montón. Antes Garín era una ciudad dormitorio, la gente trabajaba en Capital. Ahora no, tienen trabajo ahí, están cerca", cerró.



