Gustavo Posse: “La cuarentena fue providencial, pero no se puede mantener eternamente”

El intendente de San Isidro habló con QUE PASA y dejó definiciones sobre la cuarentena y las decisiones tomadas en el municipio.

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El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, analizó la situación de distrito en el contexto de la pandemia, después de mas de dos meses de cuarentena, tras haber habilitado las salidas con los chicos por la manzana del domicilio y aseguró que “el Municipio no puede tener una actitud gendarme” y enfatizo en la importancia de la responsabilidad ciudadana individual para contener la propagación del virus.

En dialogo con QUE PASA por FM Fenix, Posse opinó sobre las tensiones entre los distritos en torno a una mayor o menor flexibilización de las medidas restrictivas: “Somos parte de un conglomerado, pero los lugares no son todos iguales. La diferencia fundamentalmente está con respecto a la densidad poblacional. Nosotros en el caso de San Isidro estamos en un lugar que sostiene una cuestión edilicia, respeta el código de ordenamiento urbano. En otros lados lo que ocurre es que respetan su código que permite trabajar más en alturas, edificios que dan mucha densidad poblacional. Entonces, eso hace que el crecimiento de la estadística, que necesariamente va a ir subiendo respecto de cantidad de contagiados, cada uno lo va a ir interpretando a su manera. Y cada uno entiende que, así como la cuarentena fue providencial en todos estos lugares, también resultó que la cuarentena no se puede mantener eternamente. Que por segmentos, tal cual lo informó la Nación, se tienen que abrir protocolos que se presentan a cada una de las provincias”.

“Somos parte de un conglomerado, pero los lugares no son todos iguales”

En relación a la decisión de permitir el paseo de los niños alrededor de la manzana de su domicilio, el intendente argumentó que “no hay peor orden que la que no va a ser cumplida, entonces hay que ir aflojando y que sea responsabilidad de la gente. Y analizando la cuarentena dijo que “hay dos mundos y nadie de ningún municipio está en condiciones de tirar la primera piedra. Hay un mundo que atendió la cuarentena y aprovechó para que el aislamiento permitiese que los contagios se den de manera más programadas de manera más escalonada y paulatina; y están esos lugares que hay en todos los municipios que hicieron una vida absolutamente normal y ahí las estadísticas, en algunos de esos lugares, van a terminar dando distintas. Y cada uno de los municipios va a encontrarse con que tiene focos que tiene que ir apagando”.

“El municipio no puede tener una actitud gendarme”

“Ya a esta altura depende mucho de la gente. Si quieren hacer una fiesta con carnaval carioca, no hay Municipio gendarme que está dentro de un ambiente de una casa. El Municipio no puede tener esa actitud, puede estar cerca para que se mantenga el distanciamiento social en los locales, que la gente cuando camine lo haga alrededor de su casa y obviamente que no se utilicen los ocho senderos aeróbicos, porque sino ahí estamos rompiendo la cuarentena”, señaló.

Posse también respondió sobre la situación de los barrios populares en San Isidro y diferenció la problemática con la Ciudad: “Es distinto a lo que ocurre entre Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Particularmente en San Isidro, nosotros tenemos una historia de demoliciones de construcciones verticales, tenemos una historia en el sentido de que los corralones de materiales no deben vender material para las villas de emergencia sin una guía, que es una autorización especial que hace la mesa de convivencia del Municipio.”

“El municipio que sea presente respecto a esa situación desde antes es el que tiene baja densidad, y el que tiene alta densidad, como en el caso de la ciudad de Buenos Aires, que tiene encima edificación vertical permitida, que ya es parte de lo que no han podido contener, es parte de su situación, de su tradición, las estadísticas son distintas”.

“La Argentina esto lo va a sacar adelante, y eso también depende de nosotros como sociedad”

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No hay que estigmatizar a las villas de emergencia porque la llegada de esta enfermedad es por vía de las personas de sectores medios, que a buena hora pudieron viajar, pero fueron los que trajeron la enfermedad a la Argentina, a sus barrios, a sus casas. San Isidro ya pasó las 5900 personas que llegaron en dos meses y medio, y las últimas han hecho travesías múltiples, pasando por todos los países con coronavirus posibles para poder llegar a su lugar.”

“Al presidente ya no le hace falta decir más nada, a los que lo acompañan no les hace falta decir más nada respecto a los cuidados. Al gobernador, al equipo, a los intendentes, a los comunicadores, a nadie le hace falta decir más nada de eso. La Argentina esto lo va a sacar adelante, y eso también depende de nosotros como sociedad. En mi caso como ciudadano, como padre, como hijo. Si hacemos las cosas bien, esto sale medianamente bien. Si hacemos las cosas muy mal, y me refiero a la gente que sigue ocultando la situación, vecinos de cualquier lado que hacen la vida como si sigue todo igual, eso es lo que nos puede costar caro”, advirtió el jefe comunal y dijo que “hay que suprimir cualquier ambiente de triunfalismo respecto al problema de la epidemia” porque “falta una vida y es difícil de saber dónde estaremos el 1° de julio y donde estaremos en el 1° de septiembre”

“La Argentina tiene una oportunidad que fue la detención precoz a través de la cuarentena, después la gente tiene la responsabilidad, yo tengo la responsabilidad de lo que pasa conmigo y en mi casa”, enfatizó.

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