Jaureguiberry: “Inauguramos la muestra más importante del año en San Isidro”

En una entrevista con la directora de Cultura de San Isidro, Eleonora Jaureguiberry, se refirió acerca de la muestra "La Patria es un verbo", una iniciativa que propone reflexionar sobre el concepto patria a partir de las distintas manifestaciones de la palabra. "Toda la muestra está volcada a producir emoción con un giro muy contemporáneo", explicó.

Eleonora Jaureguiberry, referente de la subsecretaria de Cultura del municipio de San Isidro, dialogó con QuePasa acerca de una de las exposiciones más importantes del año en el marco del bicentenario de la independencia. Se trata de la muestra “La patria es un verbo”, que podrá visitarse hasta 30 de octubre en el Museo Juan Martín de Pueyrredón.

 

-¿Cómo surgió la propuesta de pensar la patria como un verbo?

“en esa época no se hablaba de otro cosa que no fuera de la Patria. Todavía no había independencia, no había Estado, ni orden político, ni fronteras, lo único que había era patria”

-Queríamos hacer una muestra que no fuera literal y cronológica, sino que de algún modo reflejara una inquietud profundizando los hechos como guionistas y educadores del Museo. Tomamos como base las cartas originales que recibimos como donación de una colección de la familia Pueyrredón. Así nos dieron la pista que nos permitía salir de la literalidad y meternos en lo metafórico, y notamos que en esa época no se hablaba de otro cosa que no fuera de la Patria. Todavía no había independencia, no había Estado, ni orden político, ni fronteras, lo único que había era patria. Las cartas nos dicen “patria” como acción y verbo. Cuando encontramos estas conexiones comenzamos a leer mucha historia y literatura y encontramos dos puntas muy importantes: una fue la maravillosa poesía de Jorge Luis Borges “Oda escrita en 1966” en donde el autor expresa claramente que “nadie es la patria, pero todos lo somos”. Otra fue el “Facundo” de Domingo Sarmiento, cuando se refiere a esos años pone mucho énfasis en la cantidad de gente que murió por las guerras, ante ese paisaje tan tremendo de los “sueños que preocupan despierto”, ahí ya había poesía, pero no como profesión sino como situación del alma, como capacidad humana que ocurre cuando los hombres se enfrentan a algo muy particular y poderoso. Entonces decidimos que nuestra muestra tenia que ser construida con palabras.

-¿Con qué elementos se construye la experiencia dividida en las tres salas?

-En primer lugar, teníamos claro que los museos cuentan historias a través de objetos y los únicos objeto que teníamos eran las cartas. Las cartas iban a estar exhibidas como tesoros, puestas en situación de vidriera de joyería.  Asimismo están reproducidas en las paredes en caminos de palabras resaltados. En la primera sala se encuentra la poesía de Jorge Luis Borges en la pared, donde hay tres reproductores de dvd con auriculares y se puede apreciar distintas versiones contemporáneas de esa poesía. La segunda sala es la de las cartas, donde de lo contemporáneo volvemos al momento fundacional. Por último, en la tercera sala buscamos resaltar que esas palabras atraviesen al visitante. Para eso precisamos de José García Huidobro y su emprendimiento de arte electrónico, “El reactor”. Lo que hizo fue poner en el techo de la sala un proyector con unos sensores de movimiento y generó un software en el cual uno ingresa a la sala vacía y se encuentra con letras “flotando” desordenadas. A medida que uno se mueve el sensor capta y las letras empiezan a perseguir y cuando se queda quieto se forma una de las 15 frases que extrajimos de esas cartas.

Toda la muestra está volcada a producir emoción con un giro muy contemporáneo

-¿El uso metafórico de las palabras fue una decisión de diseño o estaba pensado en la idea original?

-Desde el inicio, la muestra es muy metafórica porque se completa con la presencia del visitante. Necesitamos de las personas que caminan y hacen viva esa poesía para que la muestra se complete. También es metafórica porque tiene que ver con lo que a uno le sucede en esa experiencia. Toda la muestra está volcada a producir emoción con un giro muy contemporáneo.

-¿Esta teniendo la repercusión que esperaban?

-Se inauguró el 2 de julio y sólo ese día la visitaron alrededor de 400 personas, muchísimo. Esta semana la van a visitar escuelas de todo el distrito. Para mí es la muestra  más importante del año en San Isidro, nos llevó seis meses y participó mucha gente. Fuimos muy rigurosos, hasta que no estuviera conceptualmente afilada no la empezamos a diseñar.

-¿Qué otras propuestas quedan para el resto del año en la agenda cultural del municipio?

-Ahora se viene la vigilia del Bicentenario, vamos a esperar los 200 años de la independencia bailando con alegría. También tenemos el Parador Konex para el Día del Amigo, las vacaciones de invierno. En agosto se viene una nueva fiesta popular en Boulogne, vamos a hacer un gran locro donde cada uno de los barrios va a traer su receta para compartir, es una manera de integrar. Estamos profundizando la relación de espectáculo con un contenido más profundo y la participación del vecino. Nos interesa cada vez más esta construcción colectiva.