“La villana”: un baño de sangre made in Corea

Todas las semanas vemos una película y te la contamos. Esta semana “La villana” de Jung Byung-Gil (Corea del Sur).

El espectáculo más violento del año ha llegado a nuestras salas. ¿Qué es lo que nos motiva a contemplarlo durante más de 2 horas de duración, mientras aguantamos las náuseas propias y el dolor ajeno? Tal vez sea la sensación de la muerte constantemente cercana, el patetismo en las imágenes explícitas de cada violento asesinato o simplemente la identificación con la extrema adrenalina que padece nuestra heroína en su deseo de venganza.

Lo cierto es que esta mega producción made in Corea no da ningún respiro a los espectadores ni lugar a ningún tipo de piedad por nada ni por nadie. La villana es un film de hiperacción en el que se destaca el trabajo de la cámara y la puesta en escena del director. Una especie de montaña rusa de la muerte.

La trama tiene mucho de tragedia griega, donde el objetivo es la venganza y la traición se paga con sangre. Con mucha en este caso. Para ser más gráfico quiero destacar dos hechos curiosos que rodearon a la exhibición del film:

  1. La empleada del cine advirtiendonos a los espectadores que todo el que ingrese a la sala debía ser mayor de 18 años.

  2. Algunas personas saliendo de la sala en los primeros minutos de película absolutamente indignadas.

Solamente recomendada para los que desean del cine una experiencia de emoción violenta.

VOY: si me gustan las películas perturbadoras.

NO VOY: si soy una persona sensible o muy impresionable.

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