Lo que dejó el Lollapalooza (I)

La crónica del megafestival realizado en el Hipódromo de San Isidro: las bandas más aplaudidas, los shows más destacados, y los mejor de ambas noches.

Foto: Adán Jones para Rolling Stone.

Con la explosión de los fuegos artificiales al ritmo de la electrificante música de Jack U, y con casi 70.000 almas saltando, gritando y bailando, se firmó el cierre del Lollapalooza 2016 en Argentina. Claro, el festival siguió un día más, pero es el viernes 18 el día que quedará para la posteridad.

El debut en Argentina de Eminem en el Main Stage saldó una deuda de más de una década para los fanáticos locales, y de qué manera. Un show explosivo, con momentos de adrenalina pura y otros de una emoción que hizo lagrimear a mas de uno, y con uno de los mejores cierres que se recuerde en la corta historia de la versión argenta del festival.

Luego vendrían las mentes maestras Skrillex y Diplo, que tomaron una multitud agotada por el cansancio y las emociones, de una jornada eterna y la pusieron a bailar durante una hora y media, al punto de que más de un loco terminó en remera en una de las noches más frías del año hasta ahora.

Del viernes, cabe destacar la energía de Seed, que desde el alternativo se ganó buena parte del público presente en el Hipódromo de San Isidro. Además, la actitud salvaje y frenética de los Walk The Moon, en especial el frontman Nicholas Petricca, quién terminó acostado en los brazos de los adolescentes que coparon la valla. El sonido casi vintage de Jungle, con una tremenda versión de Busy Earnin’, y la exquisita vos de Halsey adornaron una atardecer fantástico cuando las nubes dieron tregua.

El sábado arrancó con una gran variedad de artistas locales que le pusieron el hombro a esas primeras horas de festival. Sorprende la cantidad de machos peludos que salieron de escuchar a Carajo, se tomaron unas cervezas, y volvieron corriendo a hacer pogo con Brandon Flower. El Michael Bubble del indierock brindó un gran show con varios de sus hits de The Killers, y con sus temas mas profundos hizo lagrimear a varias jóvenes, y a más de un muchacho. El gritómetro llegó a su climax cuando tocó una versión algo desabrida Mr. Brightside.

El plato fuerte del día llegó con las primeras estrellas. O al menos eso suponemos ya que una enorme capa gris cubría el cielo. La naturaleza es sabia, dicen, y el sábado dio una nueva muestra al acompañar al gigante Noel Gallagher con un clima típicamente londinense para que los miles de fanáticos que una hora antes ya copaban el Main Stage.

El fundador de Oasis junto a su hermano Liam, regaló una nueva pieza de antología a su lista de presentaciones en el país. Al material nuevo orquestado por su banda High Flying Birds le anexó viejos hits de Oasis de la talla de Champagne Supernova y Wonderwall, y un viejo favorito como Listen Up. Encima rasgueó un par de acordes de Live Forever para que el público coree.

Pero el plato fuerte estuvo en el cierre, cuando por primera vez en la historia Noel dejó que sea el público el que cante prácticamente en su totalidad el tema emblema del artista: Don’t Look Back in Anger. Poco para agregarle a esta genialidad, más que valorar la actitud de un consagrado que tuvo que cumplir un rol secundario en un festival con respecto a agrupaciones con un recorrido notablemente inferior.

Luego llegarían los platos fuertes de la jornada de la mano de los ingleses Mumford And Sons y Florence and the Machine. Dos shows similares en su estructura: mecharon temas de sus últimos discos con algunos otros mas reconocidos. El cierre se lo dejaron a los hits arto reproducidos en las radios, festejados por la multitud que se acercó a los escenarios principales. Vale destacar la energía de la boy band folckrockera y la estética mística de la cantante Florence Welch, que le dio algo mas de color cuando la lluvia empezaba a preocupar a mas de uno.

Dentro de la titánica tarea de resumir un festival con mas de 50 presentaciones, no se puede dejar de mencionar los shows de Zedd y Die Antwoord que desde el Perry Stage brindaron una alternativa a los grandes shows de Eminem y Florence, y realmente estuvieron a la altura. Particularmente en el caso del dj ruso, le hace a uno pensar con qué criterio se organizó el programa de shows. El tremendo presente de Anton Zaslavsky hace pensar que debería haber estado a cargo del cierre del segundo día en lugar de Kaskade, un tremendo dj pero con un estilo más cercano al Progressive que al House, lo que redujo notablemente su convocatoria con respecto al cierre de Jack U. Se recomienda también escuchar las presentaciones de Halsey y Marina and the Diamonds dos tremendas frotwomans con un futuro espectacular.

Finalmente, mencionar la gran tarea de las bandas locales. Desde El Kuelgue y Leo García sosteniendo esas primeras horas, hasta los shows centrales de IKV y Babasónicos, pasando por Carajo, los Festa bros, que estuvieron a la par de los artistas internacionales y compitieron mano a mano a pesar de no estar en los escenarios principales.