Montillo: “Tigre es muy grande para tirar la toalla”

El enganche habló finalizado el encuentro ante Banfield y dio sus sensaciones sobre la lluvia de goles, el momento del equipo, la ovación que recibió, la lucha que cada vez es más adversa con el descenso y de su futuro.

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El post partido fue prácticamente un velorio en Victoria. Se podía el gesto de pesadumbre en los hinchas, los dirigentes, el entrenador y los jugadores.
El encargado de dar la cara por sus compañeros fue, otra vez, Montillo. Al ex San Lorenzo se lo vio muy golpeado apenas ingresó al sector de prensa aunque firme en sus convicciones.
“Fue un partido atípico. Empezamos muy mal, después nos pusimos en ventaja yéndonos al entretiempo con vida y en el segundo tiempo nos hacemos dos goles más en tres minutos. Hubiésemos tenido una chance más si nos hubiéramos quedado con 11. El equipo estaba ya cansado, haciendo un esfuerzo fuera de lo normal. Fue un partido raro y triste porque la ilusión de quedarnos en Primera queda lejos”, analizó la Ardilla acerca del trámite del encuentro, la expulsión de Canuto y la chance de mantener la categoría.
Se permitió hacer un balance del último tiempo de Tigre y lo que cuesta mantener la ventaja en los partidos: “En muchos partidos merecimos más de lo que logramos. El PT fue muy malo, nos estamos jugando algo muy importante para el club y de local no podemos mostrar esa falta de actitud. Concentrándonos un poco nos metimos en el partido y otra vez no lo pudimos sostener. Es una problemática que tuvimos todo el proceso”. Luego agregó: “Es difícil hablar porque estamos muy lejos. Teníamos otra ilusión pero tenemos que dar la cara. Si nos vamos, va a ser con dignidad dejando todo hasta en el último partido”.
“Me hubiese gustado que los aplaudan a todos. Trato de dejar el máximo, siempre lo hice en todos los clubes que jugué más allá de la situación. Agradezco el cariño de la gente tanto dentro como fuera de la cancha. La realidad es que me hubiese gustado que aplaudan a todos e irnos con la cabeza en alto”, confesó acerca de la ovación que le propinó la gente durante y posterior al juego.
La Ardilla, sin pelos en la lengua, dio una perfecta explicación del momento que atraviesa la institución y lo utópico que es la salvación: “Volvés de una pretemporada sabiendo que de 10 partidos tenes que ganar 7 y ya jugamos 3 sin haber ganado, se hace difícil. Hay que ser realistas y ponerle el pecho a lo que venga. Si nos vamos, va a ser trabajando y dejando todo, así me lo enseñaron de chico y hasta el último día que deje de jugar va a ser igual. Todos debemos hacer lo mismo, más allá de los nombres que haya en Tigre porque hay una institución a la que hay que respetar. Si no se logró el objetivo, hay que seguir. Tigre es muy grande para tirar la toalla y no demostrar nada más”.
“Toda mi vida jugué así, tal vez muchos no me conocían porque jugué mucho en el exterior. Siempre pongo a la institución por encima de cualquier nombre. Hay que entregar hasta el último minuto, a veces no voy a jugar como yo quiero pero la entrega no se negocia. Mi posición es un poco más vistosa por ser el enganche pero si mis compañeros se están tirando con la cabeza, yo no puedo hacer menos. Le pedimos disculpas a la gente. Vine a ayudar y no poder hacerlo me pone muy mal”, comentó acerca de sus actuaciones vistiendo la camiseta del Matador y de la garra que le pone más allá de su lugar en la cancha.
Sobre el final, le tiró la pelota a los dirigentes y cuerpo técnico acerca de su continuidad luego de este semestre: “Tengo contrato hasta junio, veremos que quiere Melaraña y Echeverría, o el técnico que esté de turno. Yo estoy muy agradecido al club que me dio la chance de venir, de recuperarme de una lesión. Estoy muy cómodo”.