La OPDS realizará mediciones de sonido en una de las termoeléctricas ubicada en el límite entre Pilar y Escobar

Será en APR Energy, que por un plazo de 30 días podrá funcionar por una habilitación provisoria para realizar las pruebas. La otra central, Araucaria Energy, tiene dos clausuras preventivas de OPDS y el Municipio de Pilar, pero los vecinos denuncian que sigue funcionando.

Días atrás, una de las centrales termoeléctricas que se encuentra sobre Ruta 25, en el límite entre las localidades de Matheu (Escobar) y Villa Rosa (Pilar) fue habilitada por un plazo de 30 días por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible para realizar “pruebas de medición” de impacto del sonido. Esto se da luego de que ese mismo órgano dispusiera en enero la clausura preventiva no sólo de esta central, sino también de Araucaria Energy, la otra empresa ubicada en la zona. En relación a esta última, la clausura sigue vigente, y se sumó una medida similar expedida por el Municipio de Pilar, aunque los vecinos denuncian que continúa en funcionamiento.

APR Energy y Araucaria Energy, las dos centrales termoeléctricas ubicadas en el límite entre Pilar y Escobar, fueron instaladas allí en 2017 con el objetivo de complementar el servicio de energía eléctrica en la zona, frente a lo que en su momento denominaron como “una crisis energética”. A partir de ese momento, mediante acciones legales y protestas públicas, las empresas fueron denunciadas por los vecinos aduciendo una serie de irregularidades en su instalación: incumplimiento de normas de impacto ambiental, por contaminación sonora y en el agua, o porque el lugar donde se estaban instalando “no era el apropiado”, según el ordenamiento urbano de la región.

En enero, desde el OPDS había decidido clausurar las centrales preventivamente para realizar las pruebas necesarias para su funcionamiento. Tras esa decisión, y quince días después, APR, una de las empresas, fue habilitada transitoriamente para poder realizar las pruebas de sonido.

La habilitación de APR se llevó a cabo mediante una disposición el pasado jueves 14, luego de que el 1° de febrero se realizaran pruebas de medición de ruidos en domicilios vecinos de la empresa y que “no se pudieron obtener resultados concluyentes acerca de la relación causal que existiría entre la operatoria de la central, la trascendencia de ruidos y, consecuentemente, la posible molestia a la población circundante” porque los vecinos “no permitieron el ingreso a sus viviendas en el horario nocturno”, según expresa el documento.

En ese sentido, y entendiendo “necesario contar con otro escenario más amplio” para realizar las mediciones, la Dirección Provincial de Controladores Ambientales dependiente de la OPDS autorizó el funcionamiento de APR Energy por un plazo de 30 días corridos, desde las 6 a las 20 horas.

La cantidad de días y la franja horaria, fueron dispuestas por la OPDS entendiendo que “las mediciones deben hacerse en diferentes días y en diferentes domicilios”, sin abarcar, en este caso, el horario nocturno. En relación a las pruebas que se realizarán en la empresa, la disposición sostiene que serán previamente avisadas y que APR deberá garantizar el acceso de los inspectores y técnicos del organismo.

Desde los vecinos, en diálogo con Que Pasa, sostuvieron que “esta situación está manoseada desde un primer momento y es muy difícil confiar en cualquier medición que se haga, porque quienes se encargarán de tomar cartas en este asunto y de supervisar eso son los mismos que dieron lugar a la instalación de estas centrales sin que se cumplieran los procesos previos necesarios para que eso ocurriera, como los estudios de impacto ambiental”.

En este sentido, también denuncian que la otra central ubicada en el límite de Pilar y Escobar que no fue habilitada por la OPDS, Araucaria Energy, “no respeta las clausuras impuestas desde la Provincia ni desde el Municipio de Pilar, y continúa funcionando pese a las determinaciones que establecieron que esto no ocurra. Esto es una muestra de negligencia por parte de quienes deben controlar”.

Sentimos que esto es una escalada de mentiras para que las Termoeléctricas sigan funcionando, y desde nuestro lugar entendemos que no hay lugar para dudas: estas empresas están mal ubicadas, y contaminan. No sólo desde lo sonoro, sino también desde otros aspectos que deterioran el medio ambiente”, concluyeron desde el grupo de vecinos autoconvocados contra la instalación de las termoeléctricas.