Apuesta

Conversación escuchada en un taller mecánico de la avenida Perón.

 

Por Juan  Dall’ Occhio

Con un amigo, con un vecino, con un compañero de laburo, con el verdulero, con el de la fiambrería. Todas las semanas nos cruzamos con hinchas de otros clubes que, cuando los enfrentamos, muchas veces nos jugamos una pequeña apuesta. Algo, alguito. Un vinito, un fernet, un asado, una picada. En ese momento no se puede dudar, por más que Tigre esté más flojo, por más que lo veamos débil. O nos envalentonamos cuando venimos bien y queremos ganarle todo. Esta conversación sucedió en un taller mecánico en Victoria, entre un hincha de Tigre y uno de Independiente.

 

– ¡Puta madre, Gordo! Tá hirviendo esto, avisame antes de pasarme el mate…

– Caliente, caliente estás vos por el partido que te ganamos el sábado. El agua está bien, viejo.

– Me caliento cuando los equipos chicos se te meten atrás y encima de local.

-Andaaa Miguelito, te agrandás por un par de años en primera, si te ganamos bien, casi no patearon al arco.

-Pasame esa llave.

-¿Esa? ¿la ocho?

-El Culo te abrocho, sí esa Gordo.

-Estás calentito, eh, no nos ganás nunca Tigre… ¿descienden de nuevo este año?

-Mira la tabla, querido, mirá la tabla, estoy muy tranquilo, estamos sextos y debemos el partido con la gallina que sin lugar a dudas lo vamos a ganar.

-¡Con ese equipo de mierda están sextos! Dale, Miguel, no ganan más ustedes. Nosotros somos el Rey de Copas, papá. Además nosotros también estamos ahí con esta victoria, ojo, sextos o séptimos.

-Si das vuelta la tabla, gordo, si das vuelta la tabla estás séptimo, son una murga. Nosotros somos de plomo, no nos importa el promedio, el descenso, ¿de qué te sirven las copas si están todas oxidadas? hace años que ustedes están tristes, gordo…

-Si no hubiéramos perdido esos partidos increíbles, contra Belgrano y San Lorenzo, si no hubiéramos empatado con Sarmiento, Argentinos…  ¡si no nos hubiéramos errado los goles que nos erramos!

-¡Penúltimos¡ si no te hubieran dado todos los penales, si te hubieran anulado los goles en offside, irían penúltimos. Siempre llorando, sos aburrido Independiente.

-Dale, dejate de joder Miguel, son equipo chico. Devolveme el mate que no es micrófono, dale.

-Ponene azúcar al próximo que para a amargo ya está tu equipo.

 

Miguel cierra el capot del Renault 9, saca los taquitos de las ruedas. Entra al coche, saca un par de herramientas. El Gordo le ceba un mate más, este con azucar. Miguel lo mira y asiente, mete la mano en el bolsillo y saca las llaves.

 

-Arrancalo, vas a ver ahora cómo trabajamos los grandes de verdad.

-Viniste a buscar un punto y te fuiste calientito.

-Andá, todos tirados atrás, la metiste de casualidad… encima tenías miedo porque no jugaba ese jugador de patio que tenés de ídolo que lo único que puede esquivar son macetas.

 

El Gordo se sube al auto con dificultad, cierra la puerta, le da arranque y enseguida engancha. lo pisa una, dos, tres veces. Le levanta el pulgar al mecánico.

-Andá, probalo y me decís.

-Gracias Miguel, mañana te traigo la guita. Mandale un abrazo al Turco.

-Dejá Gordo, soy un buen perdedor de apuestas, esta va por cuenta mía… Ah, gordo, te quería preguntar… tu pibe ¿también es hincha de Independiente?

-¿Me querés joder, no?

-No, boludo, te estoy preguntando en serio ¿tu pibe es del rojo o no?

-(Silencio)… es de Tigre, gordo, me salió de Tigre como vos ¿podés creer?

 

Foto: Olé